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El ayuntamiento amplía hasta 200 las zonas sujetas a control arqueológico en toda la ciudad

Barracas, acequias, molinos, fábricas, cementerios, jardines, chimeneas y construcciones defensivas serán documentadas por los arqueólogos antes de cualquier intervención urbanística

La alquería de Serra, en Benimaclet, se considera área de vigilancia arqueológica.  | U.V.

La alquería de Serra, en Benimaclet, se considera área de vigilancia arqueológica. | U.V.

El nuevo mapa de Áreas de Vigilancia Arqueológica amplía las zonas de control más allá del centro histórico y los núcleos tradicionales, abarcando toda la huerta.

El ayuntamiento amplía hasta 200 las zonas sujetas a control arqueológico en toda la ciudad

La Concejalía de Patrimonio y Recursos Culturales ha presentado a la Conselleria de Cultura el mapa actualizado de las Áreas de Vigilancia Arqueológica (AVAs) del término municipal de València con el resultado de un aumento exponencial del número de espacios y edificios sujetos a control arqueológico previo a cualquier intervención urbanística, que pasan de 32 a 218, lo que supone casi toda la ciudad. El plano define de manera detallada en qué ámbitos del término municipal se presume que existen restos arqueológicos, a efectos de no conceder licencias de obras sin la realización de una mínima excavación.

El ayuntamiento amplía hasta 200 las zonas sujetas a control arqueológico en toda la ciudad

Se incorporan al catálogo los bienes de las pedanías del norte y sur, entre ellos alquerías, como la de Serra en Benimaclet, y molinos como el dels Alters en Poble Nou. También se incluyen los edificios patrimoniales del Cabanyal, como la Fábrica de Hielo, además de la Lonja y la Casa dels Bous, así como el barrio de Natzaret y el antiguo balneario Benimar, dentro del ámbito de la futura ciudad deportiva del Levante UD.

Proyectos urbanísticos donde hasta ahora no estaba previsto realizar catas arqueológicas, como la calle San Vicente y el Parc Central, se incluyen en el mapa.

El cementerio general y el protestante quedan igualmente incluidos como zona de vigilancia arqueológica y también las barracas de la ZAL, en la Punta, y las del Palmar.

El plan general de ordenación urbana (PGOU) de 1988 delimitó ocho áreas de vigilancia, fundamentalmente el centro histórico y los núcleos históricos, que entre los años 2006-2013 aumentaron hasta 32, ampliadas ahora a 218. El mapa se podrá actualizar con la incorporación de los nuevos hallazgos y una vez aprobado por la conselleria de Cultura el mapa se publicará en la web municipal para su conocimiento y consulta.

Las Áreas de Vigilancia Arqueológica son una figura de protección definida en la ley de Patrimonio Cultural Valenciano donde se presume la existencia de restos arqueológicos de interés y son un instrumento eficaz para la salvaguarda del patrimonio arqueológico.

El mapa de las zonas arqueológicas de València, que la Conselleria de Cultura requirió en 2017 al ayuntamiento, está basado en el estudio de las fichas de los Bienes de Interés Cultural y Bienes de Relevancia Loca, en la cartografía histórica, noticias antiguas, localización de edificios históricos desaparecidos, y especialmente en los resultados obtenidos en las intervenciones arqueológicas desarrolladas en los últimos 40 años.

El objetivo es garantizar la protección de los bienes arqueológicos conocidos y los eventuales hallazgos que pudieran aparecer en el subsuelo de la ciudad. Se trata de conseguir la compatibilidad entre el crecimiento urbano y el respeto hacia los valores culturales existentes, apuntan fuentes de la Concejalía de Cultura, con Gloria Tello al frente.

Entre las incorporaciones como áreas de vigilancia de los arqueólogos se incluyen los elementos defensivos de la ciudad desde época romana hasta las guerras napoleónicas, así como los diferentes elementos vertebradores del territorio como caminos y acequias.

A la hora de elaborar el mapa se han identificación y localizado también bienes patrimoniales hoy desaparecidos, como algunas barracas de la ZAL del puerto, cuyo subsuelo puede preservar vestigios de estas antiguas edificaciones, así como centros históricos, alquerías o estructuras hidráulicas en las áreas que han sufrido mayor transformación urbanística.

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