«Una desilusión tremenda» es la que se han llevado los vecinos de Benimàmet con la nueva piscina de verano recién estrenada, dentro del recinto del polideportivo y donde solo hay aforo para 24 bañistas. En una pedanía de 15.000 habitantes. La alberca, una de las propuestas elegidas en los presupuestos participativos, es «muy pequeña para el término municipal y los habitantes que tenemos en Benimàmet, esperábamos algo en condiciones, pues esto no lo es», explica una pareja de residentes.

La Asociación de Vecinos y Vecinas de Benimàmet, por su parte, valoró la nueva piscina descubierta como «una metedura de pata política» al plantear para el terreno público una infraestructura «mini» para un pueblo que tiene más de 15.000 habitantes. «somos mucha gente para una piscina que tiene las mismas dimensiones que la de cualquier chalet», explica un portavoz de la asociación a Levante-EMV.

«No estamos contentos»

En este sentido, la asociación vecinal se ha posicionado en contra de este tipo de actuación, a la que «se debería dedicar más dinero». «La asociación nunca ha estado a favor de una piscina tan pequeña, aunque hay que fomentar que la gente se quede en el pueblo». La piscina, que ha costado casi 95.000 euros de un total de 475.000 euros destinados a la pedanía fue elegida en un proceso de participación y la asociación valora que aunque es un «mal apaño», es la propuesta que se votó «hemos de apechugar con lo que salió» aunque eso no quiere decir «que estemos contentos».

Por otra parte, otros residentes de la pedanía cuentan que, a pesar de que esperaban la apertura de la piscina «con mucha ilusión», se han llevado «una decepción tremenda» al ver las dimensiones del espacio. Un espacio con aforo para 24 personas que se reducen con las nuevas restricciones de la covid a 12. «Con un grupo de amigos se llena y al tener que comprar el tiquet en la puerta es más que probable que a media mañana ya no haya sitio», lamentan. «Es un chafón grande, sobre todo para todos los niños y niñas que esperaban con gran ilusión este nuevo recurso para nuestro pueblo», añade la pareja de residentes en declaraciones a este periódico.

Una mujer que acude a menudo con su hija aporta una de cal y otra de arena a la piscina. «Considero que no cumple con lo que se espera de una piscina municipal de verano, ya que normalmente a estos sitios vas con la intención de pasar el día, sobre todo si vas con niños. Aquí abren a las 11 horas y a las 15 cierran. Aunque vuelven a abrir a las 15.30 horas, no puedes comer allí».

Limpia, vigilada y poca gente

En cuanto al mantenimiento, esta asidua usuaria destaca que el agua está «siempre limpia» y el socorrista «muy pendiente, algo importante cuando acudes con niños». A pesar de estar en el centro de las críticas y quejas por su reducido aforo, esta vecina apunta que «las veces que he ido a bañarme nadie se ha tenido que quedar fuera. De hecho, una vez fui por la tarde y estaba yo sola con mi hija», recuerda la vecina, que reconoce que agosto es muy buena época para poder darse un chapuzón en el barrio.