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Los pisos de estudiantes saturan Xúquer al ocupar la mitad de las viviendas de la zona

Los vecinos denuncian las molestias por el botellón y las fiestas privadas hasta altas horas de la madrugada Valoran de forma positiva las medidas de pacificación del tráfico pero critican la ampliación de las terrazas

Anuncio de piso de estudiantes en el entorno de la plaza de Xúquer, en el barrio de la Vega Baixa (San José). | JOSÉ MANUEL LÓPEZ

Los vecinos del barrio San José (oficialmente Bega Baixa) denunciaron ayer la saturación de pisos de estudiantes que sufre la zona, con porcentajes que superarían en algunas zonas como el entorno de la plaza Xúquer el 50% del total de viviendas, lo que supondría más de 1.800 pisos ocupados por estudiantes. Los residentes piden medidas al Ayuntamiento de València ante las molestias que genera la elevada concentración de pisos de estudiantes, entre las que destacan las fiestas multitudinarias en pisos cuando cierran las terrazas de los bares que se prolongan hasta altas horas de la madrugada. Así lo explicó ayer el representante de la Asociación de Vecinos de la Bega Baixa-Sant Josep, Jordi Pérez, durante la visita que realizó al barrio el alcalde accidental y concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, para analizar los resultados de las medidas de pacificación del tráfico y mejora del espacio público que se aplicaron hace ya tres años.

El negocio de los pisos de estudiantes, que la Universitat Politécnica ya estimó en 2012 que suponía el 30% del parque de viviendas en el barrio de San José (5.400 habitantes), está desplazando al vecindario de toda la vida y propicia la pérdida del carácter residencial del barrio, donde muchos comercios tradicionales han cerrado y donde, pese a ser Zona Acústicamente Saturada (ZAS), sigue habiendo un centenar de locales de ocio, apuntó Jordi Pérez. Durante la pandemia «se ha notado mucho, todo estaba más tranquilo, pero ahora las molestias han vuelto». «Hay mucha presión de las universidades»

Este barrio residencial de ubicación estratégica frente a las facultades fue durante años una conocida zona de ocio nocturno. «Aquí nació el botellón», recuerda Jordi Pérez. Una sentencia histórica del tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo obligó en 2004 al ayuntamiento a declararlo ZAS. Pese a ello, los vecinos aseguran que las molestias por el ocio nocturno persisten. Los vecinos reclaman que las medidas de la ZAS no se relajen y cuestiona medidas de apoyo a los hosteleros por la Covid-19 para ha como la ampliación de terrazas. El botellón persiste en la plaza de Xúquers y las calles del entorno. Ahora la zona más perjudicada es la plaza de Honduras, apuntan los vecinos, que demandan campañas de concienciación así como más policías locales para controlar un fenómeno que lejos de desaparecer, crece y se traslada de unas zonas a otras.

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