El continente africano esconde algunos de los más maravillosos e importantes humedales del planeta. Bioparc València nos ofrece la oportunidad de sumergirnos en la belleza de sus grandes lagos y extensos ríos que cautivó a los primeros exploradores y que, ahora más que nunca, debemos poner en valor como factor imprescindible para la biodiversidad.

A través de un viaje por la naturaleza salvaje más amenazada tenemos la oportunidad de descubrir que los humedales son ecosistemas con una riquísima diversidad y productividad biológica, tanto acuática como terrestre. Resultan claves en la mitigación del calentamiento global, son fuente de agua para sus habitantes y hogar de numerosas especies.

Prácticamente, en todo el recorrido por Bioparc podemos admirar lagos, cascadas, rías y zonas de agua como elementos naturales de los paisajes fielmente recreados en el parque: la sabana, las selvas, Madagascar y, por supuesto, los grandes humedales. Las diferentes especies animales interactúan en estas aguas como lo harían en su hábitat de origen, bañándose, bebiendo, refrescándose o buscando alimento. Mamíferos, peces, aves, reptiles o anfibios nos van mostrando la trascendencia de proteger estos ecosistemas.

Nada más entrar al parque, la playa de los flamencos (Phoenicopterus roseus) nos cautiva con el hermoso color rosa que les caracteriza. Como haríamos en la selva, remontando el curso de un río nos adentramos en los frondosos bosques de África ecuatorial, donde nos sorprenden los impresionantes pelícanos rosados (Pelecanus rufescens). Junto al lago de los elefantes, las espátulas africanas (Platalea alba) nos revelan la procedencia de su nombre con sus picos en forma de cucharas planas.

Los humedales de Bioparc acogen numerosos y espectaculares flamencos. ED

Los grandes lagos africanos y la cueva de Kitum

Cuenta la leyenda que la cueva de Kitum, que se formó por la actividad volcánica del Monte Elgon hace entre 8.000 y 12.000 años, alberga el mítico cementerio de elefantes, pero la realidad es que estos paquidermos acuden y excavan sus paredes con sus colmillos en busca de sales minerales, imprescindibles en su dieta herbívora.

El peculiar diseño de Bioparc ha querido imaginar que estos gigantes continuaron perforando la cueva hasta llegar a los grandes lagos para encontrar a otros enormes mamíferos, los hipopótamos, junto a cocodrilos y coloridos peces cíclidos. De esta forma, la única recreación de la legendaria cueva de Kitum alberga el único lugar de España que ofrece una visión subacuática de los hipopótamos.

La cueva Kitum alberga el único espacio en España en el que observar a los hipopótamos en un medio subacuático. ED

Además, los observamos conviviendo con diferentes especies de peces en perfecta relación simbiótica. A poca distancia, los cocodrilos del Nilo (Crocodylus niloticus) impresionan tanto en su visión subacuática como tomando el sol en su playa. Otra gran sorpresa esconde esta zona con diferentes terrarios que nos acercan al delicado mundo de los anfibios. Llamativos colores que advierten también del peligro de su veneno como la mantela dorada (Mantella aurantiaca), la rana veneno azul (Dendrobates azureus) y la rana veneno fantasma (Epipedobates tricolor).

El pequeño hipopótamo Gori

Uno de los atractivos que encontramos es Gori, el pequeño hipopótamo (Hippopotamus amphibius) que en mayo cumplió un año. Nacido de la pareja que acoge el parque desde su apertura y que llegó procedente del antiguo Zoo de Viveros, ha sido y sigue siendo la imagen que nadie quiere perderse.

Es extraordinario verlo jugar e interactuar bajo el agua con sus progenitores rodeados de peces. Esta convivencia de diferentes especies despierta la curiosidad de muchas personas que se preguntan “si no se los comen”. En Bioparc se recrea la vida en la naturaleza para que podamos conocerla, respetarla y protegerla.

Esta coexistencia permite observar una perfecta asociación donde los distintos peces se comportan como lo harían en esos grandes lagos africanos. Unos se alimentan de las heces y otros limpian la piel y boca de esos gigantes cuya población se ha reducido dramáticamente en apenas un siglo. Este descenso de hipopótamos provoca un alarmante desequilibrio que amenaza la existencia de los ecosistemas acuáticos.

Contemplar la fascinante biodiversidad, donde cada especie y cada elemento tiene su función nos conmueve. Una emoción que despierta nuestro amor hacia la naturaleza, para cuidarla y conservarla como hogar de todos los seres vivos que la habitan.