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La escultura religiosa que rememora la victoria franquista

El ayuntamiento conserva un Sagrado Corazón de Jesús que fue colocado tras la Guerra Civil

La escultura religiosa que rememora la victoria franquista

Desde la Plaza del Ayuntamiento se vislumbra. No es necesario atravesar los arcos y el gran portón para observar la escultura del Sagrado Corazón de Jesús que preside el descansillo de las escaleras nobles. La estatua actual data de 1941 aunque tiene idéntico significado que la imagen original de 1939. Desde el final de la Guerra Civil, el Sagrado Corazón de Jesús es todo un signo de la victoria franquista en la ciudad de València. Es la bienvenida a la dictadura. Es, el significado del inicio del nacionalcatolicismo en la ciudad del Túria. Y de lo que se avecinaba en todo el país y en la capital valenciana.

La escultura religiosa que rememora la victoria franquista

«Excelentísimo Ayuntamiento. Camaradas: Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S por medio de la Hermandad de Cautivos por España, tiene el honor de entregar, para su entronización, esta imagen del Sagrado Corazón de Jesús, modesta expresión del reconocimiento que a Nuestro Señor le debemos». Así comienza el documento que oficializa la entronización de la talla el 16 de julio de 1939. Una señal de lo que vendría después. «He aquí al Corazón de Jesús, pilar fundamental de nuestra España: sobre esta Piedra edificad la nueva València, que ha de ser gala y orgullo de España. Viva Franco. Arriba España». «Julio de 1939, el Año de la Victoria», se lee en las publicaciones oficiales que testifican el acontecimiento.

Reconocimiento falangista

Unos documentos a los que ha tenido acceso Levante-EMV y que demuestran el carácter franquista que acompaña a esta escultura que aún hoy preside la entrada del consistorio de la ciudad. «Sea no solo un reconocimiento a Jesús, sino también el símbolo de esta Revolución, que por amor a todos nuestros hermanos de España ha de hacer la Falange: La Revolución Nacional Sindicalista». De hecho, la imagen religiosa fue una donación que hizo la Hermandad de Cautivos por España al ayuntamiento que, mediante una moción aprobada decidió aceptar este obsequio y entronizar la imagen en su privilegiado enclave. Era domingo, 16 de julio de 1939. El arzobispo de València presidía una comitiva que contaba con militares y miembros de la Falange provincial. Cientos de personas seguían con la mirada a los fieles que trasladaban la imagen del Sagrado Corazón de Jesús (que posteriormente sería sustituida por la escultura de mármol en 1941). La colocaron en la zona más visible de la entrada al consistorio de València —donde hasta entonces había una ventana que fue tapiada a posteriori— y ante la mirada de todos los funcionarios de la casa consistorial que habían sido «invitados» al acto.

«Uno de los signos de ocupación era darle al nacional catolicismo (el principal apoyo del nuevo régimen) toda la importancia y toda la relevancia por encima de todo. Es una de las ceremonias más importantes tras la victoria en València por lo que significó: el gran símbolo de la dominación nacional católica después de un tiempo de libertad religiosa», explicaba a este periódico Matías Alonso, presidente del Grupo de la Recuperación de Memoria Histórica en la Comunitat Valenciana.

Para este portavoz, esa ceremonia tiene un profundo significado. «Es una imposición de la organización falangista que acaba con el espíritu civil del edificio del Ayuntamiento de València», denuncia.

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