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La València de 1936 acogió hasta 58 edificios administrativos y políticos, incluidos 11 ministerios

La ciudad adquirió una dimensión mundial al albergar las Embajadas de EEUU, de la ex Unión Soviética o de México

La València de 1936 acogió hasta 58 edificios administrativos y políticos, incluidos 11 ministerios

La València de 1936 acogió hasta 58 edificios administrativos y políticos, incluidos 11 ministerios

Durante once meses de la II República, la ciudad de València se convirtió en la capital de España. Así, el presidente Francisco Largo Caballero, junto con el resto de integrantes del Gobierno, se desplazaron el 7 de noviembre de 1936 al Cap i Casal con el fin de protegerse frente a las tropas franquistas en plena Guerra Civil.

El Palau de les Corts Valencianes fue el Ministerio de Defensa. | LEVANTE-EMV

Durante este tiempo, 58 edificios de la capital del Turia se convirtieron en centros políticos de diversa índole, los cuales han sido recogidos en el inventario sobre el patrimonio de València entre 1936 y 1939 , llevado a cabo por los especialistas Juan Salazar Bonet y José María Azkárraga y promovido por la concejalía de Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València, que dirige Glòria Tello.

El Palacio del Marqués de Dos Aguas, Consejo de Estado. | J.M.LÓPEZ

En ese período, la ciudad acogió once ministerios. Entre ellos, se encontraban el Ministerio de Instrucción Pública, de Defensa Nacional, de Hacienda y Economía, de Sanidad, de Justicia, de Propaganda, de Agricultura, de Gobernación, de Obras Públicas y Comunicaciones, de Trabajo y Asistencia Social y de Estado. Lamentablemente, los edificios que albergaban el Ministerio de Hacienda y Economía y el de Gobernación fueron demolidos, mientras que los de Instrucción Pública y el de Obras Públicas y Comunicaciones fueron reconvertidos en viviendas y locales comerciales, que siguen hoy en uso. Respecto al resto de sedes ministeriales, destaca el Palau de les Corts, que era el antiguo Ministerio de Defensa Nacional; el Palacio del Marqués de Campo (antiguo Ministerio de Sanidad), el museo Íber de los Soldaditos de Plomo (entonces el Ministerio de Justicia), el edificio Trénor de Vivienda (Ministerio de Agricultura) y la actual Tesorería de Seguridad Social (que fue el Ministerio de Trabajo y Asistencia Social).

El Museo de Belles Arts fue un antiguo Hospital Militar. | LEVANTE-EMV

València, durante ese tiempo, también fue la sede de la Presidencia del Gobierno, de la presidencia de la República, del Consejo de Estado y de la Dirección General de Seguridad. Este último enclave, a su vez, fue utilizado como lugar de detención al acabar la guerra.

Por su parte, el actual Ayuntamiento de la ciudad fue en aquel momento el Congreso de los Diputados, al tiempo que el Palau de la Generalitat acogió el Comité Ejecutivo Provincial.

Sede de la antigua Creu Roja Internacional. | LEVANTE-EMV

El Cap i Casal también acogió hasta ocho consejerías: Abastecimientos, Carreteras, Trenes y Tranvías, Cultura, Economía, Fomento Agro-pecuario, Obras Hidráulicas y Construcciones, Propaganda y Prensa y Transportes. Un buen porcentaje de ellos también han sido protegidos por el Plan Especial de Protección Ciutat Vella.

Sedes políticas

Por otra parte, en otra serie de viviendas o fincas de la época se ubicaron las sedes de partidos o movimientos políticos de carácter nacional e internacional. Así, en la capital valenciana se llegaron a contabilizar 18 oficinas o despachos de este tipo. Entre ellas, estaba Juventudes Libertarias, el sindicato de la Industria Ferroviaria, Izquierda Republicana, PSOE o Partit Valencianista d’Esquerra, entre otros.

La Casa de la Mujer Trabajadora, Cruz Roja Internacional, la redacción de la «Gaceta de la República» o el Tribunal Supremo también fueron algunos de los edificios presentes en la ciudad, la cual, además, albergó las embajadas de Estados Unidos, Gran Bretaña, México y la URSS.

Los expertos señalan que este inventario sobre los bienes inmuebles de 1936 y 1939 permitirá disponer «de una información actualizada sobre los bienes conservados hasta la fecha». No obstante, lamentan que en la mayor parte de los casos es «un patrimonio con un reconocimiento parcial y con una visibilidad pública reducida».

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