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La bici no entiende de crisis

Cientos de ciclistas de todas las edades se suman a las marchas para reivindicar este medio de transporte, que ha seguido creciendo durante la pandemia, como elemento indispensable para la transformación de la movilidad urbana

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Así ha sido el día de la bici en València Eduardo Ripoll

De paseo, de montaña, de carretera, con sillitas y cajones para los más pequeños y hasta algún tándem. Jóvenes, mayores, familias enteras y niños, sobre todo muchos niños. Los cientos de personas que ayer se sumaron a la Gran Fiesta de la Bicicleta no permiten definir un perfil único del ciclista del cap i casal más allá de su diversidad y de que todos ellos reivindican seguir pedaleando hacia la consolidación de este modelo de movilidad que lleva años en auge, pero auguran un futuro sólido a la bicicleta en València.

Las marchas arrancaron desde seis puntos de la ciudad y convergieron a eso de las 11.00 horas en la plaza del Ayuntamiento. Una hora antes habían partido desde Marítim, Benimaclet, Benimàmet, Patraix, Sant Marcelí y Nazaret rumbo al corazón de València. La afluencia a la ‘bicifestación’ fue sensiblemente menor a la de otras ediciones, algo que desde la organización atribuyen en parte a la coyuntura sanitaria. Sin embargo, la salud de la que goza la bici se podía apreciar en el gran número de ciclistas que circulaban ayer por las calles y carriles de la ciudad ajenos al evento.

Paula y Miquel, de 11 y 14 años, son dos hermanos que participaron en el festejo junto a sus padres. «Son buenas iniciativas para que se vayan acostumbrando a circular por ciudad. La idea es que el año que viene vayan en bici al cole y ahora aprovechamos los fines de semana para ir entrenándoles», cuenta su madre. Otros como Arturo y David, «entrados en la treintena», ya tienen adquirida esa experiencia, pero reclaman seguir avanzando en infraestructuras. «La ciudad se ha transformado a mejor en pocos años pero sigue habiendo puntos negros en los que los coches te siguen dominando», comenta el primero.

La bicicleta ha resistido a la pandemia. De hecho, la crisis ha comportado un aumento de su uso en València, ya que muchos han dejado el transporte público por miedo al virus. Es el caso de Charo, que a sus 58 años decidió desempolvar su bicicleta y aparcar su coche para ir a trabajar. «Es más sano, más ecológico y más económico. Y además te pone de buen humor», señala.

El concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, confirmó ese incremento del uso de la bici en València. Según Grezzi, en los últimos cinco años el uso de la bici ha subido un 214 % mientras la siniestralidad ha disminuido. Además, en la pandemia las cifras se han mantenido pese a la falta de turismo, lo que implica un «aumento» en el uso de los locales. El concejal atribuye este escenario «no solo» a la construcción de carriles bici sino a una «pacificación» del tráfico que vincula directamente con la limitación de velocidad a 30 km/h que ahora existe «en el 70 % de las calles» de la ciudad.

Por su parte, el alcalde Joan Ribó celebró que «València es cada vez más de bici», un transporte «sostenible y saludable», pero apuntó un aspecto a mejorar: «Hay que hacer la bici metropolitana. Acabar las conexiones con los pueblos cercanos nos ayudará a potenciar su uso y para eso es fundamental la intermodalidad».

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