Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La "Senyera" vuelve para sus últimos años en la Procesión Cívica

Finaliza la restauración de la enseña de 1928, pero el ayuntamiento prevé encargar una nueva copia, más fiel a la de 1545, en este mandato

Ribó y Tello contemplan la «senyera», en su retirada para la restauración. | GERMÁN CABALLERO

«Yo no la he visto, pero el jefe de sección sí y me ha dicho que la restauración está muy bien. Que el trabajo ha sido excelente». La concejala de Patrimonio, Gloria Tello, respira tranquila desde que, en el mes de agosto, le comunicaron que la «senyera» estaba restaurada. La bandera que sale en la Procesión Cívica, con casi cien años a cuestas, ha sido sometida a un proceso de arreglo integral para parar su cada vez más evidente deterioro. Estaba todo controlado y la pandemia no afectó a los tiempos empleados por los especialistas. Ahora, con una sonrisa, prefiere ni pensar qué habría ocurrido si no llega a tiempo. Pero «nunca se corrió ese riesgo».

El mástil seguirá siendo pesado para tener estabilidad.

El próximo lunes, la enseña vuelve a casa. A mediodía, Gloria Tello acudirá al Institut Valencià de Restauració i Investigació de Béns Culturals para recepcionarla. Se envolverá con sumo cuidado, tal como ocurrió el pasado 25 de noviembre, y se introducirá en un contenedor especial. Llegará al Salón de Cristal, se desplegará nuevamente y, sobre la una y media, el alcalde Joan Ribó y miembros de la corporación municipal escenificarán la recepción de la misma.

Exhibición en el Salón de Cristal

A la siguiente semana saldrá del archivo municipal y se exhibirá en el mismo salón para que la ciudadanía pueda reencontrarse con ella. Y el 9 de octubre volverá a bajar por el balcón municipal, como si nada hubiese pasado, para que la concejala Pilar Bernabé se encargue de llevarla hasta y desde el Parterre en la Procesión.

Lo que no cambia es el mástil, que no es Bien de Interés Cultural -tan sólo lo es la bandera como tal-, y que seguirá siendo el voluminoso modelo actual «pero es que es necesario para que abanderado o abanderada mantenga el equilibrio. Un mástil más ligero sería, paradójicamente, menos manejable y podría hacer que se venciera hacia adelante».

Y ahora falta la nueva bandera

Pero este arreglo es tan sólo la primera parte. La tela, por muy arreglada que esté, tiene casi cien años y, más pronto que tarde, volverá a sufrir. Por eso, el ayuntamiento trabaja sobre un segundo proyecto: realizar una nueva copia. «Que será posiblemente más respetuosa con la original en su tejido, su tramado, su técnica...». Como los estudios se están realizando a través del programa europeo Silk Now, y éste tiene fecha de caducidad, «la idea es que, antes de que acabe la legislatura, podamos aprovechar esos informes y encargar la confección de una nueva réplica». Una enseña que sería «nueva» ahora, pero que irá cogiendo edad con el paso de las décadas. «Lo mismo que ocurre con la actual, que se decidió elaborar hace casi cien años a raíz de una visita con la original a Madrid, en el que se evidenció que aquella (la de 1545), ya no estaba en condiciones de salir».

El Museo de la Seda ya replicó

Que el tiempo deteriora lo demuestra que una de las dos hermanas gemelas de la actual bandera, en poder del Colegio del Arte Mayor de la Seda, ya ha sido replicada por su Cofradía. En noviembre, ya el alcalde advirtió que «las banderas no duran eternamente. Están hechas de tejido, seda y oro en este caso, y su conservación se ve comprometida especialmente cuando, como sucede en el caso de la Senyera, tienen que salir cada año en un acto tan emotivo para el portador o portadora como estresante para el textil»

Compartir el artículo

stats