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El Hospital General en sus primeros pasos (I)

El protocolo de ingreso era muy similar al actual

Plano de 1749. (1) Quadra de Febres (2) Quadra de Mal de Siment (3) Iglesia (4) Quadra de Orades (5) Quadra de Orats (6) Casa y Huerto del Vicario.

En Verum Valentia tenemos la buena costumbre de leer todos los libros que caen en nuestras manos relacionados con la historia de la Ciudad de Valencia. Hemos leído libros con atractivos títulos con contenidos mediocres, sin ninguna aportación nueva o interesante y con datos extraídos de internet, sin contrastación alguna. Por el contrario, hemos encontrado libros con títulos que no invitaban a su lectura y que, en su interior, descubres página tras página, datos inéditos y trabajo de investigación muy bien realizado.

Fachada de la Iglesia. adpv

Esto último nos ha ocurrido con un libro, «El Hospital General en la Valencia foral moderna (1600-1700)» de Mercedes Vilar Devís, no es un libro nuevo, es de esos que vas postergando su lectura simplemente por prejuzgar un título. Cuando elegimos un tema a tratar, lo hacemos porque cabe la posibilidad de aportar datos nuevos, en este caso pocas cosas podemos sumar, casi todo está investigado, el trabajo está realizado de forma encomiable y tan solo podemos ser un altavoz para su difusión y disfrute general.

Plaza de la Iglesia del Hospital. adpv

Los primeros centros hospitalarios de la Ciudad de Valencia datan del siglo XIII: el Hospital de San Vicente y el de Santa Lucia, impulsados por la Corona, el Hospital de Sant Gillen promovido por particulares, el Hospital de Sant Joan de Jerusalem y el de Santa María de Roncesvalles pertenecientes a órdenes militares. En el siglo XV, se fundaron nuevos hospitales por iniciativa privada como el Hospital de Enclaps, el de Beguins, el de En Soler, el de En Conill, el de En Bou, el Hospital de Guiot, el de En Sorell y el de Inocents y por órdenes eclesiásticas, el Hospital de los Pobres Sacerdotes y el de Sant Antoni.

Interior de la Iglesia. adpv

El 17 de abril de 1512, reunidos en la sacristía de la Catedral de Valencia, representantes del Cabildo, del Ayuntamiento y los Diputados del Hospital de Inocents, donde se determina (…) que se erigiese un Hospital que se llamase General y una Iglesia en el so invocación de Christo Señor Nuestro y la Virgen Maria, (…) y se fundase en el sitio que estaba el de los Inocentes. Tras su construcción junto al portal de Torrent, los hospitales de Valencia quedaron integrados en el salvo el Hospital de Sant Llacer, que quedó como agregado y funcionando en su emplazamiento fuera de los muros de la Ciudad, al tratar el mal contagioso de San Lázaro, la temible lepra.

Del libro de Mercedes Vilar Devis se pueden escribir innumerables trabajos. Queremos en esta ocasión difundir como estaba estructurado el Hospital General de Valencia y cuáles eran sus principales dependencias en sus primeros años.

El Hospital tenía capacidad propia para su gestión administrativa y económica. Ésta dependía de cuatro Administradores elegidos anualmente, un Clavario y diez Diputados. El complejo hospitalario estaba compuesto por edificios separados uno de otro por patios y huertos, en él encontramos edificios para enfermerías, Casa de Locos (Orats y Orades), Casa de Expósitos (Borts), Iglesia, botica, cementerio, entre otros. Su localización actual quedaría delimitada por el Colegio Mayor de la Seda, calle del Hospital, la de Guillen de Castro y la de Quevedo.

El Hospital General se convirtió en un centro de asistencia innovador, ya no era un hospital de pobres ni un centro de acogida donde morían los marginados e indigentes, a él acudían sin distinción de condición social, religión o raza, para ser atendidos de cualquiera que fuese su dolencia. En el Hospital se recibían los cuidados médicos mas avanzados de la época e incluso se les aplicaba la cirugía.

El protocolo de ingreso hospitalario de hace 500 años era muy similar al actual, cuando un enfermo llegaba al Hospital era recibido por el «rebedor de malalts» que tomaba sus datos y quedaban reflejados en el Libre Rebedor.

Luego el paciente era examinado por el médico de puertas y según su diagnóstico era enviado a la sala correspondiente. Los serviciales se encargaban de atender y acompañar a los enfermos a su cama y les proporcionaban la correspondiente ropa hospitalaria, incluso en muchos casos ayudaban a desvestir a los que no podían hacerlo por si solos.

A los enfermos se les colgaba del cuello un albaranet de pergamino, con sus datos personales, fecha de ingreso y numero de cama para su fácil identificación. Una medida higiénica que se realizaba, ésta en desuso en la actualidad, era el rasurado de barbas y afeitado de cabezas a los hombres por el fadrí barber.

Sala de enfermos

Tras una primera construcción, un incendio producido en 1545, cambia la fisonomía del Hospital al construirse un importante edificio central donde se ubicaran las salas de los enfermos de fiebres.

Estaba compuesto por dos naves dispuestas en planta de cruz, una de 58,89 metros de largo por 12,23 metros de ancho y la otra de 79,95 metros por 12,91 metros. Estaba formado por planta baja y primer piso, ambas de 5,43 metros de altura, con 128 columnas de orden jónico y toscano y con ventanales que recaían a patios y huertos. Su intersección estaba formada por un octógono, culminado su crucero con un cimborrio con ventanas en cada una de sus ochos caras y coronado por una cúpula cubierta de tejas. El pavimento era de barro cocido rojo.

Las mujeres ocupaban el piso superior y se dividía la planta en dos salas, la de enfermas de fiebres (Quadra de febres de dones) y la sífilis (Quadra de mal de siment de dones).

Los hombres por su parte ocupaban la planta baja del edificio, dividiéndose en tres salas, de enfermos de fiebres (Quadra de febres de homens), de sifilis (Quadra del mal de siment de homens) y la sala de heridos (Quadra de nafrats), ésta última era la más pequeña de todas y estuvo funcionando hasta el 23 de agosto de 1665. Cada sala estaba presidida por un altar. Este edificio fue salvado de la picota y desde 1979 es la principal Biblioteca Municipal de la ciudad.

En 1587, los administradores aprobaron la construcción de una nueva sala de sífilis, dado el gran aumento de afectados de este mal. Con este fin se inició la construcción de un nuevo crucero, entre el ya construido y el convento de san Agustín, de menores dimensiones, pero con similar distribución. Tres años después del inicio de las obras, éstas tuvieron que suspenderse por problemas económicos. En 1600 se retomaron las obras y cinco años después, tuvieron que detenerse por el mismo motivo, la falta de capital. Este crucero nunca llegó a terminarse, fue habilitado para su uso y 1966 fue derribado.

Casa de Locos (Orats i orades)

Los edificios de locos y locas estaban separados del edificio principal, para que no molestaran a otros enfermos. Ambos edificios, el de hombres (Orats) y el de mujeres (Orades), se encontraban a cada lado de la Iglesia, justo en el ángulo que forman las calles del Hospital y la de Guillén de Castro. Los orats doblaban en número a las orades, por lo que las instalaciones de estos eran mayores. En 1613 el edificio de los hombres sufrió variaciones con respecto al edificio original al sufrir un aparatoso incendio el 7 de febrero de 1610, debido al incendio de un colchón por parte de uno de los enfermos, murieron 17 personas.

Los dos edificios tenían cocina propia y zona de celdas (gabies), donde se recluían a los enfermos más peligrosos, estaban alineadas unas juntas a otras, de pequeñas dimensiones, con cama empotrada de madera y en las paredes anillas donde se enganchaban las cadenas con las que eran amarrados los enfermos cuando sufrían un ataque de furia.

Una pequeña ventana con rejas proporcionaba luz a las celdas y una puerta de barrotes cerraba el habitáculo. Para el aseo de personal y limpieza de estas celdas, se construyó una acequia por el medio del paso de las jaulas de dos palmos de ancho que desaguaba en la muralla.

El procedimiento de clasificación del grado de demencia del paciente era realizado por los médicos de puerta y el Pare de Orats o la Mare de Orades según el sexo, los inscribía en el libro registro.

Los locos pacíficos hacían vida en una sala común y dormían en una sala todos juntos. Estos locos eran conocidos como simplets tenían autorización para moverse por todo el Hospital con libertad, incluso eran utilizados para recaudar limosnas para el Hospital en la puerta de las parroquias de la ciudad. Los hombres vestían camisas largas de lienzo de color azul mientras que cuando salían a la calle llevaban un «traje» amarillo y azul, colores distintivos del Hospital. Las mujeres vestían uniforme azul compuesto de falda y jubón. Estas camisas y trajes eren confeccionados por las Orades como terapia ocupacional que formaba parte del tratamiento.

Los Orats y Orades eran considerados como propios y representativos por el Hospital y participaban en festejos como representación del mismo.

La iglesia del Hospital

La primera iglesia del Hospital General fue demolida el 30 de octubre de 1686 y en su lugar se levantó un nuevo templo barroco. La primera piedra, de este nuevo edificio, se colocó a las 5 de la tarde del 8 de mayo de 1687, tras una procesión presidida por el vicario del Hospital, el doctor Severino Nostrat; éste depositó en una zanja, tras bajar una escalera de madera de 14 escalones, una piedra de mármol de un palmo cuadrado en la que introdujo en una oquedad, varias monedas de la época y tapó con una placa de plomo en la que estaba inscrita la fecha y una referencia a Inocencio XI, como Papa, al Rey Carlos II, al conde de Cifuentes y al arzobispo Rocabertí. El 22 de mayo de 1691 tuvo lugar la ceremonia de inauguración con la presencia de Jerónimo Frígola, canónigo de la Catedral y visitador Real, que ofició la misa.

El nuevo templo se construyó con materiales procedentes de alrededor de la ciudad; piedra de Ribarroja, racholes primes de Moncada… De planta rectangular y bóveda de medio punto con cubierta de tejas a dos aguas y con unas medidas de 25,15 metros de largo por 8,16 metros de ancho.

Frente al altar se encontraba la cripta cubierta por una losa donde eran enterrados los diputados del Hospital. Con 6 capillas laterales y una capilla principal, la del Cristo de la Agonía, primera de la parte del evangelio, de 12,30 metros de longitud por 6,69 metros de ancho, comunicaba la Iglesia con un patio interior, cubierta por una cúpula de (…) mija taronja en una volleta a cada costat, de algeps, en llunetes, deixant les finestres que serán menester, no escusant la llanterneta (…).

Dentro de esta capilla se encontraba una de las sacristías donde se guardaban y custodiaban ornamentos religiosos, relicarios, imágenes, cruces, cálices, ternos, capas pluviales, dalmáticas, casullas, albas, estolas y roquetes, algunas de gran valor.

La puerta de la Iglesia era de piedra y arquitrabada, con el escudo de la Ciudad en su parte central y sobre éste, una imagen de la Virgen. Recaía al patio central del Hospital, en aquel entonces donde se encontraba la primera puerta principal, en la actualidad podemos verla puesto que aún se conserva muy cercana a la que más tarde fue la principal que también se preserva.

El campanario se encontraba en el costado izquierdo de la fachada, tenía 20,39 metro de altura y una base de 7 por 5 pies, en se colocaron las mismas campanas del antiguo campanario.

El responsable de la iglesia era el Vicario, el cargo más importante de todo el personal eclesiástico del Hospital, de él dependían sacristán y capellanes confesores, capellanes ayudantes y acolito. Residía en el Hospital, su vivienda se encontraba junto a la Casa de los Expósitos.

El complejo hospitalario fue derribado en los años 60 del pasado siglo, tras multitud de cambios. Tan solo se preservó de lo que fueron los primeros edificios del Hospital, como hemos comentado, el edificio principal hoy convertido en Biblioteca y las dos puertas que fueron principales. La portada de la Iglesia podemos verla en la Iglesia de Faura. También encontramos la entrada de la antigua Facultad de Medicina, que fue instalada en los terrenos del Hospital en 1885 y funciono como tal hasta el año 1949, que por escasez de espacio, se trasladó a un nuevo edificio de la avenida de Blasco Ibáñez.

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