Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Moncada, Alfara y Vinalesa creen que la EMT daría mejor servicio dirigida por el Consell

Vecinos del Palmar y La Punta: «Esperamos más de una hora»

Una mujer sube a un autobús de la EMT en València hace un par de días en la jornada de la Movilidad.  | JM LÓPEZ

Una mujer sube a un autobús de la EMT en València hace un par de días en la jornada de la Movilidad. | JM LÓPEZ

Las alcaldesas y el alcalde de Moncada, Alfara del Patriarca y Vinalesa creen que la EMT daría mejor servicio a los ciudadanos si estuviera gestionada por la Autoridad de Transporte Metropolitano de Valencia dependiente de la Conselleria de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad. ¿Por qué? Las razones son claras: mejoraría el servicio. A pesar de que la EMT es una empresa de la ciudad de València y «no le corresponde» dar servicio a los pueblos del área metropolitana, desde hace unos años pasa por algunos de los municipios, una actividad financiada por conselleria que se recuperó parcialmente tras la negativa de la EMT de hacerse cargo del servicio fuera del término municipal del Cap i Casal y por la imposibilidad de los municipios de hacer frente al coste. La gestión por un ente autonómico sería mejor, según los alcaldes, porque «podríamos poner una parada dentro del pueblo, actualmente EMT nos deja en el límite del término y la gente mayor tiene que desplazarse a la parada», explica Javier Puchol, alcalde de Vinalesa. «Antes teníamos un par de puntos, y, aunque eso tiene un coste superior, mejoraría el servicio», dice el primer edil. Este mismo argumento lo utilizan Amparo Orts y Marisa Almodóvar, alcaldesas de Moncada y Alfara del Patriarca respectivamente. «Nuestra intencióon siempre ha sido poder instalar alguna parada en el interior del municipio, una propuesta que se quedó en el aire», dice Orts.

La parada de la EMT a las afueras de Vinalesa. | GERMÁN CABALLERO

Dos kilómetros y cero rutas

Pero si hay alguna reivindicación que estos pueblos tienen, es poder conectarse entre ellos. «No entendemos cómo no hay un autobús que nos lleve a los pueblos vecinos, como Vinalesa, que está a menos de dos kilómetros y no hay transporte público que te acerque», dice Almodóvar. «Ese trocito es una lástima», matiza. 

El panorama no mejora en las pedanías de València, las que están más lejos y las que lindan con centros neurálgicos para el turismo. «El servicio es prehistórico. Pasa un autobús cada hora y media. Con que te diga eso hay bastante», lamenta Vicente Romeu, presidente de la asociación de vecinos de La Punta, sita junto a la Ciutat de les Arts i les Ciències. «Somos la pedanía más cercana a València y la más olvidada y abandonada». «¿Agravio comparativo? Que no agravien a nadie porque como nosotros no hay ninguno», dice Romeu. «Ir a trabajar a otros puntos de València nos supone tres transbordos y dos horas», añade, al tiempo que reflexiona sobre la falta de relevo generacional de la pequeña población que envejece cada año más. «¿Por qué no invierten aquí? Somos cuatro gatos pero pagamos nuestros impuestos. La gente mayor está jubilada, no dejan construir y ya nadie cultiva el campo. Nos moriremos poco a poco». En el Palmar, esa pedanía metida en plena l’Albufera, se quejan de una frecuencia de autobuses cada dos horas en invierno y cada hora en verano. Un goteo que se agrava por el largo trayecto a València y los limitados horarios. «Si quieres ir a trabajar en autobús, no llegas. Salen a las siete de la mañana y tienes, mínimo, 45 minutos de trayecto, lo que provoca, además, que ya no tengas derecho a un transbordo gratis pues ya han pasado 30 minutos desde que cogiste el bus», dice Cintia Sancanuto, de la agrupación vecinal.

Solo cuentan con la línea 24 que para en Pinedo. Pidieron agilizar el trayecto en un tramo de autovía pero la solicitud fue denegada. «Los vecinos de Pinedo estaban de acuerdo, pues ellos tienen otras líneas que les dan servicio», añade la portavoz vecinal.

Algo que confirma Pilar Copoví, la presidenta de la asociación vecinal de Pinedo. «Nuestra queja es la frecuencia en invierno, que puede llegar a 40 minutos, en verano cada 15 minutos tenemos un autobús». Con todo, ambas representantes lamentan que la EMT «hace oídos sordos a las propuestas de mejora de los vecinos».

«La EMT funciona como un reloj»

El vicealcalde Sergi Campillo declaró a Levante-EMV que la EMT «funciona como un reloj y es uno de los servicios municipales mejor valorados por los ciudadanos de València con una media de 7». En ese sentido, destacó que la empresa pública «cuesta muchos millones de euros a los vecinos de València y no hay que olvidar que presta servicio a muchos municipios de su entorno». Para Campillo y Compromís el principal reto que hay que abordar en la movilidad de la red metropolitana es la mejora de la red de Cercanías de Renfe. «Cada día se cancelan decenas y decenas de trenes porque no hay maquinistas para conducirlos, y eso es responsabilidad del Gobierno de España, actualmente, en manos del PSOE». «Llevamos -añade- años de retraso en cuanto a la financiación del transporte del área metropolitana en relación a Barcelona y Madrid pues ellos han recibiendo cientos de millones que se nos han negado a nosotros».

«Ese dinero -añade- podría haber ido a mejorar la red de autobuses de EMT y los de MetroBus», citó como ejemplos. En cualquier caso, Campillo abogó por mejorar la coordinación de todos los sistemas de transportes y de todas las in stituciones en la Autoridad Metropolitana del Transporte y pidió no centrar el debate en la titularidad del sevicio. »Al ciudadano no le interesa saber de quién son los autobuses sino recibir un buen servicio». Ahora bien ni Compromís ni el vicealcalde están dispuestos a ceder la EMTa la Generalitat.

«Se debe unificar el transporte de verdad»

«Tenemos claro que tiene que existir esa conexión entre todos los pueblos del área metropolitana de València y la propia ciudad porque hay un constante ir y venir de trabajadores y necesitan ese servicio». María José Broseta, presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de València, es contundente con su opinión respecto a transferir competencias de gestión al Consell de los autobuses de la EMT. No tanto sobre esta cuestión en particular, sino en un concepto global «de que hay que unificar el transporte, que no tengas que coger dos autobuses, dos billetes, dos o tres transbordos, abogamos por esa unidad», dice la presidenta. Pero esta conexión, esta unidad, esta sinergia tiene que ser «real». «Que se estudie la realidad y se implementen horarios que sirvan para todas las personas, incluso para las que trabajan los fines de semana o más allá de las nueve de la noche», dice. 

Además, Broseta también destaca que esta infraestructura de transporte público tiene que abordar la conexión entre pueblos vecinos. «No puede ser que para ir de un pueblo a otro tengan que pasar por València, no tiene sentido», opina. La solución es actuar y «actuar ya, no dejarlo pasar». «Trabajar de forma participativa con todas las entidades del área metropolitana y la ciudad, estudiar los fallos, beneficios pero también las carencias y necesidades de los vecinos y vecinas», apunta. 

Compartir el artículo

stats