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El último criadero de gusanos de seda

Es el más completo y antiguo de la ciudad

El interior de la Alquería Félix, en Marxalenes, ya restaurada. .a.v.

La recién rehabilitada alquería de Félix, en el Parque de Marxalenes, escondía un tesoro etnológico y patrimonial que ahora se ha recuperado. Se trata de un criadero de gusanos de seda «completo» del siglo XVIII, el más antiguo hallado hasta ahora en la ciudad, que conserva incluso un huevo de gusano «fósil». Una vez finalizadas las obras de restauración de la alquería, la Concejalía de Juventud pondrá en marcha un proyecto expositivo para dar a conocer la historia de este edificio,cuyo valor etnológico y patrimonial se multiplica al ser el único donde se podrá ver uno de estos criaderos de gusanos de seda.

El último criadero de gusanos de seda

Hubo un tiempo en el que los criaderos de gusanos de seda proliferaban en las andanas de casas y alquerías de la huerta para nutrir la pujante industria de la seda de València, que desde finales de la edad media y hasta bien entrado el siglo XIX fue el motor económico de la ciudad y de muchos pueblos valencianos. En los criaderos, los gusanos se colocaban sobre lechos de cañizo cubiertos con gran cantidad de hojas de morera, dispuestos en diferentes niveles y sobre los cuales las orugas vivían durante las primeras semanas, hasta que comenzaban a elaborar el capullo donde se encerraban para transformarse en crisálida.

El último criadero de gusanos de seda

El criadero de gusanos de seda de la alquería Félix es el «más completo y mejor conservado de la ciudad y uno de los más antiguos del país», según apuntan fuentes de la Concejalía de Juventud. Los expertos han datado esta pieza entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. La importancia de la alquería Félix radica en gran medida en que posee uno de los pocos vestigios que quedan en la ciudad de la cría de gusanos de seda, los llamados «llits de cucs» o criaderos de gusanos.

València fue el centro manufacturero de la seda del país y llegó a contar con 4.000 telares activos. El preciado tejido daba empleo directo o indirecto a casi la mitad de la población de València.

El auge de esta industria enriqueció a los comerciantes que financiaron la construcción de la Lonja, a modo de templo de los mercaderes, y al gremio de los sederos que no escatimó recursos a la hora de construir su sede, el Colegio del Arte Mayor de la Seda, en la calle Hospital, actualmente convertida en museo. Sin embargo, apenas han llegado hasta nuestros días criaderos de gusanos. Tan solo en la alquería de Solache y la del Moro, ambas en Benicalap pueden verse estas estructuras de madera y cañas, pero no completas. La que se expone en el Colegio del Arte Mayor de la Seda es una reproducción.

El declive de la industria sedera como consecuencia de enfermedades y la desaparición progresiva de las moreras (cuyas hojas son la fuente de alimentación del gusano de seda) dio al traste con la industria y los criaderos desaparecieron de las casas.

En la gusanera de la alquería Félix, la Concejalía de Cultura ha llevado a cabo una rehabilitación «artesanal» realizada por un equipo de expertos que han ejecutado un minucioso y conservador trabajo de restauración. Así, la estructura de madera ha sido consolidada y tratada con productos antixilófagos y la fibra de cáñamo ha sido saneada. Los cordeles que unen las cañas, que estaban en buen estado, se han conservado, y los que no, se han repuesto, difereciándose por el color los nuevos de los antiguos.

Una de las sorpresas para los restauradores ha sido el hallazgo, entre las cañas,de un capullo de seda, datado en el siglo XIX. Este huevo podría tener entre 120 y 150 años de antigüedad por lo que es casi un «fósil». También se han encontrado utensilios para el trabajo de la seda. La concejala de Juventud, Maite Ibáñez, destaca que el criadero «es un elemento fundamental para entender la primera fase de la producción sedera, es decir, la cría del gusano.

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