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"Esta Senyera no debería salir muchas más veces. En cuanto podamos haremos una nueva"

En la restauración ha quedado evidenciado su delicado estado de conservación tras años en un pedestal

Así luce la "Senyera" tras su restauración José Manuel López

La Senyera está de vuelta en casa tras su restauración. Pero el alcalde Joan Ribó tiene una hoja de ruta clara: hace falta una nueva copia. Pero también admite que «hay que hacer pedagogía». Porque sacar una copia -más cercana, por otra parte, a la original- es hacer exactamente lo mismo que se hizo hace cien años. O lo mismo que ha hecho el Colegio del Arte Mayor de la Seda con la suya, hermana gemela de ésta. Retirar una Senyera tan conocida y reconocida por los valencianos es, sobre todo, para preservarla.

Ayer, Joan Ribó advertía que «está restaurada lo mejor que es posible. Pero hay que hacer una copia en el futuro. Hemos cumplido los términos, se ha hecho en un instituto oficial de la Generalitat, pero nos han advertido que la restauración indica que la Senyera está muy castigada y que tenemos que pensar en otras cosas en el futuro. Debemos tener claro que estamos ante una bandera en un delicado estado de conservación y que no tendría que seguir saliendo en procesión por mucho de tiempo. En el momento que podamos iniciaremos el proceso».

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Así luce la "Senyera" tras su restauración y posterior traslado JM López

El regreso de la enseña fue todo un ceremonial. Primero en el Institut Valencià de Conservació, Restauració i Investigació, donde la concejala de Patrimonio Glòria Tello la recepcionó. Allí se introdujo en una gran caja de madera, más un ataúd faraónico que otra cosa, tras un cuidadoso doblez de la tela. Y con su dosis de ceremonial, con la corporación casi en pleno, fue subida por las escaleras para, con la misma minuciosidad, proceder a desplegar la seda, incorporarle el mástil y encajarla en un pedestal. Tras las fotos de rigor fue llevada al archivo, de donde saldrá el 8 de octubre para que la ciudadanía pueda acercarse al Salón de Cristal a verla y hacerse fotos. Ayer las hicieron los munícipes, incluyendo la próxima abanderada, Pilar Bernabé, quien ayer mismo recibió las instrucciones de uso y manejo de la enseña. No en vano, es precisamente en el traslado cuando más sufre.

Lo que verán en ese momento es una tela en bastante mejor estado de lo que se veía en los últimos años. La restauración de la pasada década había perdido su efecto y los agujeros se veían por todas partes. Ahora, los técnicos del Ivacor han procedido a un lavado de cara integral.

Lo más importante: que la bandera se ha deformado después de años de estar puesta en una vitrina en vertical. La parte inferior soporta todo el peso y se deforma, además de perder buena parte de las borlas de pasamanería. A lo que hay que añadir los «meneos» sufridos en las procesiones cívicas.

Tan evidente es el deterioro, que la concejala Glòria Tello reconocía que, ahora, tendrá un problema de planteamiento: cuando haya una nueva copia «de batalla», ¿cómo se conserva esta copia? ¿En pedestal, para que siga deteriorándose, o extendida en horizontal, como la primigenia de 1545? «Si, es un tema que tenemos que pensar».

Una de las acciones más importantes en la restauración ha sido la de generar una nueva vaina tapando la original. Es decir, el «saco» por el que pasa el asta de la bandera, para el que ha habido que encontrar un azul similar al actual. La directora del Ivacor, Gemma Contreras, aseguraba que, de cara a un nuevo facsímil, se trabajará con más fidelidad sobre el modelo original del Siglo XVI. Incluyendo la banda azul. «El azul de la copia está descolorido, pero es el original. Y queremos saber si es el mismo que el de la original o si ésta tenía un azul más intenso». Porque el del facsímil es más bien entre celeste y grisáceo. Otra de las grandes reformas ha sido la incorporación de un forro por su parte posterior para garantizar la estabilidad.

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