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Exigen que haya plazas para personas con discapacidad en la Universidad Popular

La defensora del colectivo Teresa Navarro toma posesión de su despacho y apuesta por eliminar las barreras para las personas con diversidad funcional

Teresa Navarro, ayer con la concejala Isa Lozano y compañeros de diversas asociaciones. | V.P.

Teresa Navarro, ayer con la concejala Isa Lozano y compañeros de diversas asociaciones. | V.P.

La nueva defensora de las personas con discapacidad del Ayuntamiento de València, Teresa Navarro ha pedido a la Universidad Popular que reserve plazas para personas con diversidad funcional como se hace en otro tipo de instituciones educativas. Lo ha hecho tras recibir, en las semanas que lleva en el recién estrenado cargo, preguntas, sugerencias y quejas de ciudadanas que se habían quedado fuera de la inscripción del curso de la Universidad Popular (UP).

Esta ha sido una de las primeras reivindicaciones que ha recogido Navarro en su recién estrenado mandato altruista. De hecho, ayer mismo inauguró el espacio que le ha cedido el ayuntamiento para atender a los ciudadanos con la presencia de la concejala de Servicios Sociales, Isa Lozano y diversos compañeros del activismo por las personas con diversidad funcional. Una vez consumado ese acto simbólico de entrega oficial del espacio, atendió su primera cita como defensora de las personas con discapacidad de todo tipo.

Barreras arquitectónicas

Fue a Maria José, una mujer que quería informarse, precisamente, de si existían plazas reservadas para personas con discapacidad. Su hija tiene Síndrome de Down pero además, desde hace unos meses y tras sufrir una caída, va en silla de ruedas. Lleva años asistiendo a clases de pintura en la Universidad Popular pero, tras un parón por el ingreso hospitalario y la rehabilitación, ha visto que en el centro donde asistía antes, la UP Morvedre, no puede acceder a las aulas pues están en el primer piso. Maria José ha buscado otra UP que tenga clases en la planta baja. Y la ha encontrado. En Marxalenes. Sin embargo, su hija está en lista de espera. Como otra mujer, que lleva menos de un año con discapacidad y «necesita» asistir a las actividades «por su salud física y mental» pero que también está a la espera de una plaza. «Las personas con discapacidad nos cuesta todo un esfuerzo extra, pero tenemos y debemos estar en la sociedad, tenemos que formar parte y no podemos seguir experimentando situaciones de vulnerabilidad que solo merman nuestra integración», explicaba ayer Teresa Navarro. La defensora no ha tardado en informar a los técnicos y responsables dela UP de la situación de las ciudadanas y ha comenzado el trámite para revisar y subsanar la situación.

Con todo, Navarro, que en su cargo puede realizar sugerencias, pedirá que en el próximo curso se incorpore la reserva de plazas para personas con discapacidad, como ya ocurre, por ejemplo, en los grados universitarios. Activista desde hace casi dos décadas, Navarro ha llegado con ganas de «cambiar el mundo y mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad». De hecho, ya ha promovido la adaptación de todos los lavabos del edificio municipal de Tabacalera (donde se ubican los despachos de los concejales) para que los puedan usar todas las personas que frecuenten el lugar.

Y esto es solo el principio. Dice estar «ilusionada» y sentir «miedo» al mismo tiempo. «Es mucha responsabilidad pero si he venido aquí es para ayudar a las personas y mejorar su vida», explica. Será la mediadora entre la ciudadanía y el consistorio. Hará de puente para que las quejas y sugerencias se subsanen. «Por fin este colectivo tiene una voz cerca que va a trabajar duro por mejorar sus vidas», sostiene la recién nombrada defensora.

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