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El hito olvidado de la arquitectura moderna en Corts Valencianes

El Colegio de Arquitectos (COACV) distingue las Escuelas de San José, de Borso di Carminati y Contel, como referente del Movimiento Moderno

El hito olvidado de la arquitectura moderna en Corts Valencianes

El Colegio de Arquitectos de la Comunitat Valenciana distinguirá hoy con una placa conmemorativa al conjunto de las Escuelas Profesionales de San José (1962-1968), obra poco conocida de Cayetano Borso di Carminati y Rafael Contel, cuyas instalaciones ocupan una gran manzana en la avenida de Corts Valencianes y constituyen «una pequeña ciudad» dentro de la gran ciudad. Con este reconocimiento al centro educativo de la orden religiosa de los Jesuitas los arquitectos ponen el foco en un edificio referente del Movimiento Moderno, de una arquitectura útil y pensada para funcionar, que cada día recibe a 3.000 alumnos y 150 docentes.

El hito olvidado de la arquitectura moderna en Corts Valencianes | M.A.M.

El colegio de San José está desde hace años incluido, junto con otros edificios como el Colegio Alemán de València o la Universidad Laboral de Cheste, en el registro de la fundación Docomomo. Esta organización internacional fue creada en 1990 con el objetivo de documentar y proteger la arquitectura y el urbanismo del Movimiento Moderno, cuyo legado ha sido durante años denostado en España al estar asociado a la época del desarrollismo franquista.

El hito olvidado de la arquitectura moderna en Corts Valencianes | FOTOS DE M.A.M.

El colegio de San José, que originalmente estaba en la gran vía Fernando el Cátolico, se trasladó hace ya mas de medio siglo a una gran parcela de suelo rústico a las afueras de la ciudad, en lo que hoy es la avenida de Corts Valencianes. El colegio, rodeado por un muro, puede pasar desapercibido al quedar casi oculto por los edificios altos del entorno. Desde los amplios patios y zonas deportivas del centro se ve el esqueleto inacabado del campo de fútbol del Valencia C.F.

La construcción de las escuelas fue un reto porque debía abarcar casi todos los ciclos formativos (enseñanza primaria, secundaria, bachillerato y escuela profesional). La obra fue un hito en su época, no solo por las dimensiones colosales del conjunto, con un pabellón central en zig-zag «de inspiración corbuseriana» y varios edificios complementarios (salón de actos con aforo para 1.500 personas, capilla, comedor y talleres) también por las dotaciones que incluía, como una enfermería, una piscina olímpica cubierta y un conjunto de viviendas adosadas para los docentes y el personal de mantenimiento, todas en uso actualmente.

En su construcción, Borso di Carminati y Contel incorporaron elementos que hoy reivindica la arquitectura bioclimática como la correcta orientación de los edificios para favorecer la ventilación cruzada, los grandes ventanales corridos en fachadas y los soportales para generar espacios de estancia y paso protegidos de la lluvia o el sol.

En las escuelas de San José también se hicieron concesiones a la estética decorando fachadas y salones con obras en su momento transgresoras de artistas como Bayarri, Cillero y Pepe Vives. La estructura de los edificios fue realizada en hormigón armado, aunque también destacan estructuras como las cubiertas con grandes cerchas de hierro de los talleres. Para favorecer la ventilación cruzada en las aulas los pasillos del pabellón central se situaron en el frente y se cerraron solo con una celosía de obra.

Uno de los pocos detalles que no ha terminado de funcionar en el edificio, explican en el centro. «Cuando llovía de frente entraba agua en los pasillos y hace años se tabicó el interior», explican.

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