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El cambio de diseño de los chiringuitos de la Malva-rosa retrasa su derribo

Los hosteleros han reajustado el proyecto para regularizar las concesiones de la playa

Primer diseño con cubierta ondulada de los chiringuitos. levante-emv

El derribo de los chiringuitos del paseo marítimo previsto para este mes de octubre, una vez pasada la temporada estival, se retrasa de nuevo. El motivo ahora son las discrepancias de interpretación del proyecto de construcción de los nuevos locales. Los cambios introducidos por los hosteleros respecto al proyecto inicial con cubierta ondulada,en su día aprobado por la Demarcación de Costas, estan detrás de este nuevo retraso en la ejecución de las obras, necesarias para regularizar la situación de las concesiones de la hostelería en el paseo marítimo.

El cambio de diseño de los chiringuitos de la Malva-rosa retrasa su derribo

El último diseño presentado por los hosteleros incluye una cubierta distinta, del tipo diente de sierra, con el objetivo de poder acoplar con mayor facilidad los paneles solares incorporados al proyecto con el objetivo de mejorar la eficiencia energética de los locales. El planeamiento del Paseo Marítimo no contempla lel último tipo de cubierta planteada por los hosteleros, por lo que Urbanismo habría puesto reparos a la licencia de obras, instando a ajustar el proyecto al modelo de cubierta inicial, similar a la cubierta actual. Es más sencillo modificar las cubiertas que cambiar el planeamiento urbanístico, apuntan en Urbanismo, algo que podría dilatar meses el inicio de las obras de demolición de los restaurantes y arrocerías.

El cambio de diseño de los chiringuitos de la Malva-rosa retrasa su derribo

Acabar con las diferencias

Tanto la concejalía de Actividades como la de Urbanismo y los propios hosteleros aseguran que se está trabajando para solucionar lo antes posible las discrepancias y acometer el derribo de los locales, la mayoría de los cuales ya tienen la licencia de derribo. El derribo y reconstrucción con un diseño más sostenible que en todo caso minimice el impacto paisajístico y visual de los chiringuitos, ubicados en zona de dominio público marítimo-terrestre fue la solución adoptada hace ya una década para evitar la desaparición de las arrocerías, negocios de larga tradición y uno de los reclamos turísticos de las populares playas del Cabanyal y la Malva-rosa.

Con el diseño de los nuevos chiringuitos, que ya aprobó el Ministerio de Transición Ecológica, los locales perderán superficie de terraza en el paseo, pero la ganan en la primera planta de los edificios, que hasta ahora estaba destinada a almacén. En ningún caso se podrán superar las dos alturas (planta baja y superior).

Los hosteleros solicitaron durante la pandemia una prórroga de los derribos al ministerio. La prorroga de seis meses se agotó en abril pasado. Entonces los hosteleros pidieron aplazar las demoliciones a finales de septiembre para no perder la temporada estival y recuperar los ingresos que se perdieron en los meses de confinamiento y resticciones de la Covid-19. La inversión para renovar los locales se ha disparado diez años después de plantearse el proyecto, que supondrá un desembolso de 800.000 euros por local, frente a los 500.000 euros que se barajaron en su día.

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