Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las drogas, la suciedad y los botellones expulsan al vecindario de algunos barrios de la ciudad

Residentes del Cabanyal o Benimaclet denuncian la insostenible situación que están viviendo

Las drogas, la suciedad y los botellones expulsan al vecindario de algunos barrios de la ciudad

«Me insultan y me acosan para que me vaya y me lo estoy planteando porque me tengo que esconder para poder salir a la calle». Silvye, vecina del Cabanyal, señala : «el incivismo, las drogas, la música y el ruido están presentes en el barrio a cualquier hora del día y, cuando llamo a la Policía, me insultan, me quieren pegar e, incluso, se mean en mi puerta». Esta situación ha comportado que esta vecina quiera marcharse del barrio, ya que «como vivo sola y soy extranjera, se aprovechan de la situación para asustarme». En este sentido, añade que hay gente mayor «que se ha rendido y otros se tienen que medicar para poder soportar la situación».

Otra vecina del Cabanyal también reconoce a Levante-EMV que «si te enfrentas a ellos, te hablan mal, rompen ventanas o disparan con pistolas de balines a las viviendas». El miedo que sufre el vecindario de esta zona ha supuesto que «no queramos identificarnos y vivamos acobardados porque nos la jugamos».

«No solo son las drogas, puesto que también dejan basura en la calle y, por la noche, se ponen a gritar o se oye música con un volumen elevado», expone esta residente, quien afirma que «me planteo seriamente marcharme y eso que llevo 14 años viviendo aquí, pero hay zonas en las que es imposible la convivencia». Estas dos vecinas afirman que han interpuesto varias denuncias, pero «al Ayuntamiento de València no le importa y no vemos ninguna respuesta ni implicación por su parte». «Ante la falta de presencia policial, somos nosotros quienes tenemos que dar la cara con las consecuencias que esto conlleva», denuncian. «Hablé en un pleno para exponer nuestra situación y el concejal de Protección Ciudadana me dijo que las cifras de delincuencia habían disminuido en la ciudad», destaca Silvye.

Por su parte, la vecina de Benimaclet, Esperanza Peña, también ha decidido abandonar el barrio ante el aumento de botellones, la suciedad y el ruido que se genera. «La situación es insostenible durante los fines de semana y, sobre todo, desde que se eliminaron las restricciones y empezaron las clases, por lo que cada vez acude más gente», explica.

Esta vecina llega a afirmar: «me está dando mucho asco Benimaclet y eso que siempre me he considerado una enamorada de mi barrio». «Parece que este lugar se ha puesto de moda, cada vez acude más gente, no tienen empatía ni respeto por los vecinos y nadie hace nada para evitarlo», concluye. 

Compartir el artículo

stats