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Orriols, más unido contra el racismo y la delincuencia

Representantes de cuatro asociaciones del barrio ven en la multiculturalidad del vecindario una fortaleza para hacer frente a los problemas de inseguridad que viven últimamente

Saiz, Pinto y Tarín atendieron a este diario en Orriols. j.m.lópez | LEVANTE-EMV

«Los vecinos y vecinas migrantes de Orriols están sufriendo con miedo la inseguridad y los conflictos, no solo por los acontecimientos, sino también por la estigmatización que puedan sufrir». Así lo explica la vecina y portavoz de Orriols Convive, Mari Carmen Tarín, quien recalca que «Orriols siempre ha manifestado que es un barrio intercultural», en el que conviven más de 35 nacionalidades distintas.

Dos vecinas del barrio con el cartel «Orriols libre de odio».

Sin embargo, la tensión vivida durante las últimas semanas ha comportado que una parte de la ciudadanía culpabilice a la población migrante de estos sucesos. «Un segmento cree que el barrio ha cambiado tras la llegada de migrantes», reconoce el técnico de Participación y Acción Comunitaria de València Acoge, Mauricio Pinto. No obstante, señala que, por el contrario, «muchos también creen que la multiculturalidad es una fortaleza y supone una riqueza». En este sentido, el presidente de la Iglesia Evangélica de Barona, que ayuda a familias en riesgo de exclusión, Jesús Saiz, añade que «algunos migrantes se han sentido señalados y un poco discriminados, pero la gente está informada y sabe que no todos son así». Abdelkrim Rebboun, representante del Centro Cultural Islámico, expone que a veces «nos culpabilizan, pero la mayoría de vecinos sabe que la comunidad musulmana no tiene nada que ver y nos hemos sentido integrados».

Por ello, las distintas entidades trabajan en clave intercultural para hacer frente al racismo. «Desde la primera reunión explicamos que no se iba a tolerar ningún comentario racista», explica Tarín, quien reconoce que a las reivindicaciones «acude gente de distintas nacionalidades y porque ellos también sufren». «Estamos unidos para mejorar la calidad de vida del barrio», expone Saiz. Por su parte, Pinto indica que el delito «no se puede achacar a una nacionalidad en concreto». Por ello, trabajan por «lograr que la interculturalidad sea un eje fundamental para conseguir que Orriols sea un barrio digno, ya que la mayoría de familias son personas trabajadoras que no generan conflictos». Estas asociaciones trabajan con las personas más vulnerables, pero Saiz explica que «este sector que está generando problemas no quiere trabajar, por lo que no es fácil».

Utilización partidista

Desde València Acoge reconocen que la situación en el barrio «es muy compleja y, si el problema no se ataja de fondo, se volverá a destapar». En este sentido, expone que es necesaria «la intervención de distintos agentes del barrio y, en este caso, los migrantes se sienten preocupados».

«Hay quien aprovecha la situación para sacar partido como es el caso de la extrema derecha, que señala a la población migrante para captar votos», explica Tarín. Por su parte, Pinto añade que las redes sociales «aumentan este tipo de mensajes y difunden vídeos y votos para manipular la situación». El Centro Cultural Islámico también se manifiesta en este sentido pero recalcan que «siempre nos han tratado bien».

Ante esta situación, desde Orriols Convive reconocen que la población migrante «nos ha agradecido que contemos con ellos», a lo que Saiz concluye que «no podemos esperar a que haya más desgracias para que actúen», por lo que «vamos a luchar por el barrio».

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