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El 75 % de locales baja la persiana en Orriols por la delincuencia

Orriols en Lucha lamenta que numerosos comerciantes han tenido que marcharse a otros barrios por la «inseguridad que sufrían los clientes»

Tres locales cerrados en la calle San Juan Bosco, en Orriols. | LEVANTE-EMV

Al pasear por la calle San Juan Bosco, situada en el barrio de Orriols, se puede observar como la mayoría de locales han bajado sus persianas. Una autoescuela, una tienda de muebles,una joyería, un local de comida para llevar, una farmacia, una peluquería, un quiosco o una corsetería son algunos de los establecimientos que han cerrado últimamente sus puertas.

Sin embargo, no es una situación nada extraña en el barrio, ya que esta problemática también se ha extendido a otras calles de Orriols. La inseguridad y la delincuencia, que se han incrementado durante los últimos meses, han comportado que, según la plataforma Orriols en Lucha, «un 75 % de locales haya decidido cerrar».

Una de las integrantes de esta asociación, Paqui Bou, señala que esto se debe «al deterioro y la inseguridad que se está viviendo en la zona porque la gente tiene miedo». Bou reconoce que algunos propietarios «han decidido marcharse a otros lugares cercanos, han cerrado definitivamente los locales, o se han jubilado, y nadie quiere hacerse cargo del negocio debido a la situación».

El salón de belleza de Miguel Ángel Calatayud, ubicado en la calle mencionada anteriormente, ha sido uno de los establecimientos afectados. «Fue algo forzado, nos tuvimos que ir por culpa de la degradación que estaba viviendo el barrio», reconoce. Calatayud expone que sus clientes dejaron de acudir a su negocio ya que «sentían miedo e inseguridad porque en el parque cercano traficaban con drogas» e, incluso, explica que «les tiraban piedras con tirachinas o les insultaban».

«La situación era insostenible porque perdíamos clientes, por lo que tuvimos que trasladarnos a otra zona tras seis años viviendo día a día lo mismo», expone. Este propietario reconoce que «los clientes nos decían que no venían por la zona en la que estábamos, por lo que teníamos pérdidas».

Calatayud también era vecino de Orriols, pero «la delincuencia, la suciedad y las drogas comportaron que nos trasladáramos de domicilio y, posteriormente, cambiáramos el local». «Teníamos que hacer algo o estábamos en la ruina», denuncia. Actualmente, el local sigue cerrado, puesto que «nadie quiere comprarlo ni alquilarlo y esto nos supone una carga económica».

«Estuve regentando la corsetería durante 20 años, me iba a jubilar y mi hija iba a seguir con el negocio, pero la inseguridad en la zona comportó que no fuese así». Elvira Pérez, propietaria de una corsetería situada en la calle San Juan Bosco, también se vio obligada a cerrar su local hace poco más de un año. «El negocio iba muy bien, pero las ventas empezaron a caer ante el aumento de la delincuencia y el deterioro, por lo que mi hija no quiso arriesgarse», indica. Pérez reconoce que los usuarios «me manifestaban el miedo porque les intentaban atracar o les lanzaban objetos».

«Tristeza» ante la situación

«Llevo casi 40 años viviendo en Orriols y siento mucha tristeza al ver esta situación, ya que siempre hemos sido un barrio obrero y trabajador sin ningún problema», concluye Pérez, quien añade que «he presenciado como el pequeño comercio se ha ido cerrando poco a poco».

Por ello, desde la plataforma Orriols en Lucha reivindican la necesidad de actuar para evitar el cierre total de los escasos locales que aún siguen en pie.

«Próximamente tendremos una reunión con el concejal de Comercio del Ayuntamiento de València Carlos Galiana quien nos ha propuesto renovar las persianas de los comercios cerrados para mejorar su estética y, así, animar a la gente a que alquile o compre un local», indica Bou. Además, «también nos han ofrecido formar parte de un programa de ayudas por parte del consistorio para adquirir estos locales».

Tras la reunión interconcejalías realizada el pasado martes 26 de octubre en Orriols, el alcalde de València Joan Ribó también manifestó su preocupación porque «hemos observado que hay muchos locales cerrados y queremos trabajar en este sentido para fomentar el comercio».

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