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Valencia se blinda para evitar esta noche la mezcla de Halloween y botellón

«Actuaremos con calma y proporcionalidad porque esto no es una batalla», advierte Aaron Cano

La ciudad de València afronta esta noche una jornada complicada o que puede complicarse. Halloween se ha convertido en una excusa para salir a la calle a divertirse en clave de disfraz, pero también para redoblar unos botellones que son, en este momento, material de alta sensibilidad y motivo de debate en la ciudad.

Desde hace años se han tomado las medidas necesarias para evitar los excesos. En esta ocasión, València se blinda nuevamente. Medio millar de agentes se ponen a disposición de la ciudad. Los números dejan claras las intenciones: casi medio millar de contenedores y vallas para cerrar espacios como la plaza de la Virgen o la del Cedro y trece zonas de vigilancia, cuatro de ellas calificadas de prioritarias.

Porque hay dos tipos de halloween bien diferenciados: el familiar, mucho más inofensivo, y el descontrolado, en el que el disfraz no enmascara el mismo botellón o el mismo exceso de cualquier fin de semana.

El pasado año, la animación fue escasa. Eran tiempos de toque de queda a medianoche y las terrazas tuvieron mucho ambiente, pero no mayor que en otro fin de semana al uso. A pesar de lo cual, las fuerzas de seguridad redoblaron su presencia.

En la edición de este año, la situación es bastante mejor en materia sanitaria, pero hay un dato que resulta evidente: la incidencia está subiendo. «Porque el virus ni se ha ido ni se va a ir. Estamos en un momento sensible porque está subiendo. Poco a poco, pero subiendo y las fiestas es un momento en el que bajamos la atención» alerta el concejal de Protección Ciudadana, Aarón Cano.

El edil tiene ante sí la responsabilidad del operativo, que este año protagoniza el debate del botellón. «Vamos a actuar con calma, con prudencia y con proporcionalidad. Porque el botellón no es un problema de seguridad, sino de convivencia. No es una batalla, sino una cuestión en la que ha de primar el derecho del ciudadano al descanso». Espacios como Honduras, Cedro, Virgen, Fachada Marítima, Blasco Ibáñez y Benimaclet estarán en el punto de mira. «Contra el botellón no hay ninguna receta, pero también puedo decir que ya quisieran muchas ciudades tener la situación que aquí» en alusión a los brotes de violencia generados en otras ciudades. «Al final, es la causa y la consecuencia de otros problemas: el ocio mal entendido, las pocas esperanzas en el futuro, que llevan al joven a «vivi el presente». Es difícil explicar que eso es quemarte la vida, que el botellón es corrosivo. Pero no se puede con ello comprometer los derechos de los ciudadanos».

Cano reconoce que el levantamiento de las restricciones ha traído consigo una multiplicación del ocio nocturno, controlado y descontrolado. «Estamos saliendo de forma pavorosa. No es lo mismo ir a tomar unas copas, que eso lo puede hacer cualquiera, que quemar la barraca todos los fines de semana. Aunque sólo sea por la salud de uno mismo. Pero el papel de la Policía Local no es la de ir contra el mundo».

La otra parte de la celebración son las reuniones en establecimientos debidamente autorizados. «No le podemos negar a nadie la posibilidad de divertirse dentro de los límites que están marcados». Lo mismo sucede con las entidades festivas. Halloween ha sido la primera reunión celebrada de forma masiva en los casales falleros. El concejal de Cultura Festiva Carlos Galiana recordó en la última asamblea de presidentes que, aunque volver a la actividad era para felicitarse, «todavía estamos con restricciones y pido la máxima precaución a la hora de realizar los actos».

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