«Sólo que el tiempo hubiese acompañado un poco, habríamos tenido un nivel de asistencia como el de mayo». El Besamanos a la Virgen de los Desamparados, ahora «Pase Reverencial» sin tocar ni besar, no fue acompañado por la meteorología, que se convirtió en desapacible durante toda la mañana, pero que mejoró sensiblemente por la tarde. Sin embargo, sí que dejó claro que la devoción por la patrona no conoce límites y que este acto se ha convertido en uno de los más emblemáticos del calendario mariano. Un acto que surgió hace dos décadas cuando el anterior presidente de los Seguidores, Juan Arturo Devís, contempló en Sevilla el Besapies al Cristo del Gran Poder y entendió que no podía haber mejor idea para trasladarlo a la Basílica.

El mal tiempo no impide la presencia masiva de fieles en el Besamanos

No habiendo podido celebrarlo en 2020 ni en 2021 en su calendario habitual, esta edición de invierno se fraguó «después del éxito de convocatoria, aún con las limitaciones que teníamos, de la festividad del pasado mes de marzo», aseguraba el actual presidente, José Luis Albiach. Los responsables de la Basílica, Jaime Sancho y Álvaro Almenar, también lo visualizaron y cristalizó en este acto, aunque Albiach reconoce que es provisional. «Si las cosas vuelven a la normalidad, volverá a ser un Besamanos y volverá a ser en el mes de mayo». Un besamanos de 2022 que marcará el inicio del Año Jubilar, el del centenario de la Coronación. El de 2023 se pretende que sea aún más especial porque será el remate de ese centenario. Así mismo, los Seguidores están pendientes de reunirse con la Junta Central Fallera para organizar el Pase Reverencial para las falleras mayores de comisiones de 2020, 2021 y 2022.

El mal tiempo no impide la presencia masiva de fieles en el Besamanos

¿Y los fieles? Con la habitual penitencia. En mayo, de calor sofocante. En noviembre, el frío, humedad y lluvia impertinente. Del parasol al paraguas. Pero con los mismos deseos de ver a la patrona. «Aunque haga peregrinaciones, verla aquí delante es muy especial para todos». Los asistentes fueron entrando con la habitual cola, se les tomaba la temperatura, aguantaban su turno y, con el sepulcro del Cardenal Benlloch a sus pies y la imagen a dos metros y medio de distancia, disponían de unos diez segundos para mirarla, rezar, emocionarse, santiguarse o, simplemente, permanecer en silencio. El Seguidor de guardia recibía medallas, estampas, abanicos y relicarios para pasarlos por el manto, de blanco inmaculado. Un manto, por cierto, muy especial: una ofrenda de la hija del ex concejal Paco Lledó , Nuria, como rogativa por su hija, fallecida de recién nacida.

El mal tiempo no impide la presencia masiva de fieles en el Besamanos

Y fueron cientos y fueron miles. Al filo de las cinco de la madrugada ya estaba Ana Isabel Gómez en la puerta de bronce para ser la primera en entrar. No hacía tiempo para esas noches en vela en las que tantas veces se vio a Marisa Rosa y a Concha Rebollar. Y con cada visita, una historia. Con una particularidad: muchos son fieles por partida doble: en la fe y en la repetición de la visita.

«Teníamos muchas ganas de poder verla tan cerca», aseguraba una devota, al igual que un matrimonio que «casi no hemos dormido para llegar pronto». Y con peticiones muy claras: salud y fin de la pandemia.

También había nuevos en esta plaza. Y combos muy repetidos, como el de abuela y nieta. O la visita del escolar antes de ir al colegio. Y testimonios que se agolpaban. «Ahora es el momento, después de todo lo vivido, a ver si nos ayuda la Virgen». «Tengo mucho que pedir y muchas gracias que dar y qué mejor momento que el Besamanos porque habitualmente no podemos estar tan cerca de Ella». Ayer volvió a estar bien cerquita. Aunque fuera con agua y frío.

imágenes de una jornada especial. El Pase Reverencial reunió a miles de personas. 1 Durante la tarde, la cola creció considerablemente. 2 Una devota, con la tumba del cardenal Benlloch a sus pies, contempla la imagen, instalada bajo el Altar Mayor. 3 Toma de temperatura necesaria para poder acceder al interior de la Basílica. 4 El ritual cambió: de besar la mano a detenerse unos segundos ante la imagen F