La Navidad ha llegado a la ciudad de València. Aunque, realmente, lo hace a plazos. En lugar de generarse un día en el que se pasa del todo a la nada, cada palo va por su cuenta. Por eso, varios días después de que se inauguraran la pista de hielo y el carrusel, ayer fue el turno del encendido principal de la plaza del Ayuntamiento, el del centro de la plaza y las calles adyacentes. Y luego llegará la inauguración en diferentes barrios.

El alcalde, Joan Ribó, bautizó las luces como «las de la esperanza». Que más lo habrían sido con la situación sanitaria de hace un par de semanas. Tal día como un 29 de noviembre, la esperanza hay que traducirla en que la ola y el ómicron remita.

Ribó pide una Navidad estilo Fallas |

Así incidió a la hora de valorar los festejos que se avecinan. «Las planteamos con esperanza y con responsabilidad. Pensemos que estamos en una situación complicada, no sabemos cómo se desarrollará la nueva variante, pero sin pensar en eso hay que recordar que estamos en unas tasas elevadas. Pero, a la vez, los valencianos hemos demostrado que sabemos hacer fiesta y hacerla con rigor, respetando las normas. Y el ejemplo de Fallas es el más claro. Yo pido a todos que continúen en esa línea».

La principal novedad, como ya se dijo semanas atrás y había quedado constatado en los días previos con la «plantà» es, por una parte, que València no sigue el ritmo de las grandes ciudades, no ya de Vigo. Hay más inversión, pero la hoja de ruta no cambia. La fachada del ayuntamiento, sobre todo, sigue siendo tristona. A cambio, siempre se puede decir que los barrios tienen árboles, cortinillas y letreros, porque «todos los ciudadanos de la ciudad tienen derecho a tener luces que pague su ayuntamiento».

Y el otro detalle que salta a la vista es que no hay árbol, sino dos bolas gigantes que interactúan entre sí. Bolas multicolores, con mensajes navideños en diferentes idiomas y hasta un cameo de la Capital Mundial del Diseño. Efectos musicales y posibilidad de visitarlas por dentro.

Ribó pide una Navidad estilo Fallas | FOTOS DE GERMÁN CABALLERO

Todos los días habrá cuatro espectáculos, coincidiendo con las señales horarias, entre las seis y las nueve de la noche. El espectáculo de las seis marcará el inicio del encendido todos los días, cuando las sombras ya se adueñan de la ciudad y cae la noche. Unas bolas que este año sustituyen al árbol. «Creemos que estamos en una cultura en la que se ha aceptado algo que viene del norte, como es el árbol. Pero estas dos esferas puede ser una idea interesante para la gente».

Abeto de luz, haberlo, haylo. Pero más lejos: en la plaza de Doctor Collado. Ahí ha ido a parar el de los comerciantes, junto con otros adornos en la Plaza de la Merced y en la avenida del Oeste. Ahora falta el belén municipal en el Salón de Cristal.