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Los técnicos creen poder recuperar la alquería del Rey pese a caerse el 25%

Quieren que se convierta en centro de interpretación de la huerta

Concentración de los vecinos y antiguos propietarios del Pouet frente al Bioparc. | F.BUSTAMANTE

Vecinos de Campanar y antiguos propietarios expropiados de las alquerías del Pouet se concentraron ayer junto a la valla del Bioparc para reclamar la rehabilitación «urgente» por parte del Ayuntamiento de València de la alquería del Rey, que la semana pasada se desplomó tras las lluvias y años de abandono.

La alquería del Rey tras el desplome. | F BUSTAMANTE

En la concentración, los vecinos reclamaron el rescate de la concesión del conjunto de las alquerías del Pouet (que incluye la del Rey), expropiadas hace más de una década para la construcción del Bioparc y el parque de atracciones, una concesión en manos de la empresa Rain Forest. Pep Benlloch, presidente de la asociación de vecinos, pide que se paralice el proyecto para construir un parque acuático y que los terrenos pasen al ayuntamiento, de manera que se rehabilite la alquería como centro de interpretación de la huerta y se haga una zona verde que sirva de transición entre la ciudad y la zona de cultivos.

Mientras los vecinos se manifestaban ayer, la empresa concesionaria, Rain Forest, ha recibido ya el informe de daños elaborado por el arquitecto restaurador de las alquerías, Carmel Gradolí, que concluye que el desplome de la alquería del Rey no se debió a la entrada de agua sino al colapso de un muro interior intervenido en la base posiblemente en las múltiples reformas realizadas a lo largo de la historia de la alquería, de origen medieval y catalogada como Bien de Relevancia Local.

El muro interior, que no estaba apuntalado, colapsó y con él se vino abajo parte de la estructura, apunta el informe. Los daños por hundimiento afectarían, según la evaluación del equipo de Gradolí, al 25% de la estructura del edificio.

A pesar de la imagen de ruina , el edificio «es recuperable», asegura el mismo informe del arquitecto, siempre que se lleve a cabo, mientras llega la rehabilitación integral, una intervención de urgencia para apuntalar la estructura, limpiar el entorno de escombros, evitar la acumulación de agua y seleccionar y conservar los materiales que se puedan reutilizar en la rehabilitación del edificio.

A pesar de las crisis sanitaria que ha obligado a cerrar el Bioparc durante varios meses, la empresa mantiene la idea de construir en los terrenos de la ampliación, donde se ubican las alquerías, un parque acuático.

Las alquerías, que en el proyecto inicial se destinarían a usos de restauración y de la Fundación Instituto del Trópico, podrían ahora albergar usos distintos para recuperar su relación con el entorno de huerta. Así lo propone al menos el plan de usos realizado por los arqueólogos y arquitectos contratados por Rain Forest, que abogan por destinar los edificios a centro de interpretación para la recuperación de la memoria de la huerta rescatando elementos como un criadero de gusanos de seda que se ha recuperado en una de las alquerías. También se proponen usos formativos como el de fabricación tradicional de adobe.

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