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Nuevo escenario para la Lonja

Las obras de peatonalización de la plaza del Mercat, junto con la rehabilitación de los Santos Juanes y las «covetes», darán realce y calidad urbana a la Lonja al cumplirse un cuarto de siglo de su declaración como Patrimonio de la Humanidad

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Así lucía la Lonja de València a principios del siglo XX en las tarjetas postales de la época.

Tal día como hoy de hace 25 años el Comité del Patrimonio de la Unesco, reunido en México, decidió inscribir la Lonja de València en la lista de Patrimonio de la Humanidad. El «templo de los mercaderes» valencianos conmemora el cuarto de siglo del máximo reconocimiento de la Unesco rodeado de ruido, polvo y zanjas de las obras de peatonalización y reurbanización que impulsa el Ayuntamiento de València. Una intervención con la que se quiere dar el realce, la visibilidad y calidad urbana de los que carecía hasta ahora el único monumento de la ciudad reconocido por la Unesco, que la inscribió en su lista por ser joya del gótico civil representativa «de la pujanza de las grandes ciudades mercantiles del Mediterráneo».

En mayo del año próximo, la Lonja ofrecerá una imagen radicalmente distinta a la que ha tenido durante muchos años. Quedará liberada definitivamente del tráfico rodado de coches y autobuses y despejada del arbolado que tenía en la fachada, que ha sido talado para mejorar la visual del monumento. La reforma de las plazas del Mercat y Ciudad de Brujas, que dirigen las arquitectas Blanca Peñín y Elisabet Quintana, prevé la repavimentación con piedra del entorno y la construcción de una escalinata que, a modo de graderío, generará un espacio de estancia amable entre la fachada principal de la Lonja y las «covetes» de Sant Joan, antiguos locales comerciales adosados a la fachada barroca de la iglesia que la iniciativa privada tiene previsto recuperar y reconvertir en un mercado de artesanía.

Nuevo escenario para la Lonja | LEVANTE-EMV

La rehabilitación de la iglesia de los Santos Juanes por parte de la Fundación Hortensia Herrero, que avanza en paralelo con la reforma de la plaza, y la iluminación monumental prevista terminarán de dignificar el triángulo de oro patrimonial que forman la Lonja, los Santos Juanes y el Mercado Central, durante lustros un espacio degradado y caótico.

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El Ayuntamiento de València, que en su día impulsó junto con la Conselleria de Cultura la declaración como Monumento de la Humanidad de la Lonja, ha organizado, a través de la Concejalía de Recursos Culturales, diversos actos conmemorativos, como conciertos de música medieval, conferencias y actividades dirigidas a los escolares, que se llevarán a cabo entre el 11 y el 16 de diciembre.

Nuevo escenario para la Lonja | A.Z. «HISTÒRIA DE LA CIUTAT DE VALÈNCIA».

La concejalía que dirige Gloria Tello ha querido poner el foco, con motivo de la efeméride, en uno de los elementos quizás menos conocido de la Lonja. Se trata del artesonado de la «Sala Dorada» del Consulado del Mar, una pieza única con 600 años de historia salvada del expolio y procedente de la desaparecida Casa de la Ciudad. El estudio del artesonado dirigido por el arquitecto e historiador del arte Arturo Zaragozá y la fotogrametría realizados desvelan un universo de imágenes talladas y pintadas en la madera de «factura excepcional» que por la elevada altura a la que se encuentra la techumbre (ocho metros) escapan al ojo humano.

Cultura ha anunciado la restauración del artesonado, cubierto por una pátina que lo oscurece, que quedó pendiente en la restauración de 2006. El artesonado de la «sala dorada» («cambra daurada») del Consulado fue encargado por los jurados de la ciudad para decorar la «sala dorada» de la Casa de la Ciudad. Los jurados, explica el arquitecto e historiador del arte Arturo Zaragozá en la ponencia que presentó en la IX edición de los Cursos de «Història de la Ciutat de València», pidieron un techo «tan bello y costoso como pudiera hacerse». El resultado fue una pieza excepcional de cuyo aprecio da cuenta que cuando en 1895 se derribó la Casa de la Ciudad las 670 piezas del artesonado se desmontasen cuidadosamente y guardasen en los almacenes municipales hasta que Luis Tramoyeres, oficial del Archivo de València y periodista, lo rescató del olvido en 1920 impulsando una campaña para su reconstrucción y colocación en otra sala dorada, la de la Lonja donde hoy puede verse.

Las escenas del artesonado, obra Joan del Poyo ejecutada entre 1418 y 1426, muestran un variado bestiario con seres híbridos, mitad hombre o mujer, mitad animal o vegetal, personajes de aspecto demoniaco, escenas de la mitología, danzas guerreras y bailes burlescos que se podrán ver en la exposición organizada en la Lonja.

Nuevo escenario para la Lonja

La recuperación del artesonado llega después de la intervención en la torre, donde se ha recuperado también el pavimento policromado medieval, otra de las intervenciones que quedaron pendientes en la rehabilitación de 2006, en la que se limpiaron las fachadas exteriores y el interior del salón columnario, donde se documentó la policromía original de la bóveda. También se restauró el artesonado de la planta baja del Consolat del Mar. Dentro de la mejora de la accesibilidad del monumento se habilitó, años más tarde, un acceso en la fachada trasera.

Con la actual remodelación del entorno de la Lonja, en palabras del alcalde, Joan Ribó, «mejoramos la integración del monumento con el resto de los monumentos del entorno y con la trama histórica, culminando la puesta en valor del monumento civil más importante de la ciudad».

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