La mayoría de templos se convierten en los tradicionales días navideños en solemnes y capaces auditorios de conciertos, en aulas culturales, donde se desgrana lo más importante y popular de las canciones alusivas a las celebraciones que centran estas jornadas. De entre todos ellos, destacó siempre por su antigüedad y calidad el que ofrecen los Pequeños Cantores de Valencia en la Iglesia del Carmen, de la calle Alboraya, regentada por los Padres Carmelitas Descalzos, que se ha convertido en su sede en tiempos de la Navidad, gracias a que en su demarcación parroquial vive Jesús Ribera Faig, quien fundó el coro en 1963.

Aparte de expresar cantando la alegría de las fiestas del Nacimiento de Jesús, el Coro rinde de esta manera un cariñoso homenaje a su creador, que lo fue también del Coro de MInicantores –para niños de 7 a 10 años- y del Orfeón Navarro Reverter, de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia. Jesús Ribera, químico de formación, tuvo una inclinación especial por la música. Todos los años, ya jubilado de la dirección del coro, asistía a los conciertos de Navidad en esta su Parroquia, pero la edad y  las prevenciones de la Covid le hacen seguir su curso por streaming desde su casa, eso sí llevando el ritmo de los compases. En la organización y cuidado del acto le representa una nieta suya.

Anfitrión de los conciertos es siempre el P. Juan José Conesa, párroco, que dispone todo para su realización. Para las sesiones de ayer y hoy se ha colocado hasta un hermoso piano de cola. Se guarda todas las medidas de seguridad, de higiene, distancia social y aforo, formándose colas en el patio del templo de manera muy organizada. La fábrica del edificio tiene muy buena acústica y el amplio presbiterio excelente iluminación, lugar idóneo para disponer la formación del numeroso coro.

En esta ocasión, además de los Pequeños Cantores, hay otro concierto, que será hoy jueves, 23 de diciembre, a las 20.30 horas, en el mismo templo, a cargo de los Minicantores, los mayores actuaron ayer, logrando éstos un gran éxito bajo la dirección de Carmina Moreno Llabata, estando acompañados al piano por Jesús Debón Alcodori. Completaron la parte instrumental en la percusión Charli Pérez Oñate, con el violín Josep Alborch y Maia Seimetz a la flauta.

Una iglesia del siglo XIX

En 1588, el P. Elías de San Martín vino a Valencia acompañando a las monjas. Al año siguiente habló con San Juan de Ribera de la posibilidad de fundar una comunidad de frailes y les pareció buena idea. Tras descartar varias posibilidades se compró una casa en la C/ San Vicente de la que se tomó posesión el 8 de agosto y el 10 se puso el Santísimo.

La población se levantó contra la fundación y los religiosos tuvieron que solicitar la ayuda del Rey, el cual pidió a las autoridades que protegiesen a los religiosos. Como el lugar estaba situado en una zona de mucho bullicio y lejos de las hermanas, resolvieron buscar otro lugar más discreto y cercano a ellas, y compraron una casa en Portal de Cuarte. Cuando los vecinos se dieron cuenta, presentaron un pleito contra los carmelitas, que acabó resolviéndose a favor de éstos. Poco a poco la situación fue normalizándose y mejorando las relaciones.

Con la Guerra de la Independencia tuvo que abandonarse el convento, y cuando terminó la ocupación francesa, el 5 de mayo de 1814, tras reparar los graves daños se bendijo la iglesia. Tras la exclaustración de 1835, en 1883 se encontró una buena ocasión para adquirir unos terrenos en el barrio de Alboraya, y el 3 de diciembre de 1883, el Definitorio General ratificó la compra. Mientras duró la acomodación del convento, se trasladó el Colegio de Filosofía al Desierto de las Palmas. El 30 de abril de 1884 comienza la edificación y el 29 de septiembre de 1885 se puso el Santísimo en una capilla lateral y se trasladó ya a este convento el Colegio de Filosofía. La primera piedra de la iglesia se puso el 17 de diciembre de 1887 y el 11 de diciembre de 1891 pudo inaugurarse.

Obra del arquitecto Joaquín María Belda Ibáñez, se basa en modelos del clasicismo del ochocientos, con decoración a base de placas marmóreas, esgrafiados dorados, pinturas, grutescos neorrenacentistas y altorrelieves de yeso. Tiene planta de cruz latina, con cúpula sobre el crucero, presbiterio sobre una escalinata y coro alto a los pies de la nave central. La fachada combina sin un criterio claro los elementos clásicos con los barrocos. Aparecen también hornacinas para diversas imágenes y, siguiendo la moda de la época, presenta triple ingreso.

Permuta con el Ayuntamiento

En 1931, durante la II República, el convento fue saqueado e incendiado –se hundió la bóveda y se perdieron las valiosas pinturas que tenía- de ly los frailes tuvieron que trasladarse a la C/ Trinquete de Caballeros, 13, lugar en el cual seguían en 1936 y de donde salieron a refugiarse donde pudieron. En 1939 se entregó de nuevo el convento a la Orden, y se iniciaron las obras de acondicionamiento. El 14 de junio de 1940 se constituyó la comunidad y se abrió la iglesia a los fieles. En 1949 se permuta con el Ayuntamiento de Valencia la mayor parte de la huerta y un camino —actual calle Alboraya del barrio de la Trinidad— por la iglesia de estilo rococó de San Juan de la Cruz (antes de San Andrés). Más tarde, en 1953 la iglesia-santuario de Ntra. Sra. del Carmen fue erigida como parroquia, por el arzobispo Marcelino Olaechea..

El convento, que acogía al estudiantado carmelita, padeció particularmente la inundación del río Turia el 14 de Octubre de 1957, llegando el agua a 90 cm. de altura. Diferentes obras se han realizado desde entonces: acomodación del presbiterio al Vaticano II (1963), nueva planta del convento (1972-75), traslado de la comunidad a un piso de la C/ Pintor Vilar, 8 (1978); alargamiento del presbiterio (1989) y nuevo suelo de la iglesia (1991). De hecho, el 11 de diciembre de 1991 se celebró el I Centenario del templo, con diversos actos y una solemne eucaristía presidida por el Arzobispo de Valencia, Miguel Roca. Además, desde el 2000 se ha desarrollado el proyecto de Biblioteca Provincial con especialidad en filosofía y teología.

En este convento, los frailes tenían una imprenta para publicaciones católicas, que acabó siendo propiedad de la popular imprenta Nácher con el tiempo, con la que desarrollaron gran parte de los trabajos de su etapa inicial.