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Pintadas y degradación siguen amenazando el jardín del IVAM

La entidad dijo hace un año que iniciaba conversaciones con los vecinos

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El jardín del IVAM, amenazado por la degradación y las pintadas

El jardín situado en la parte trasera del IVAM, el denominado Jardín de las Esculturas o Jardí Obert, avanza en su deterioro. Falta de mantenimiento y pintadas cada vez más numerosas envuelven piezas escultóricas de autores como Miquel Navarro, Andreu Alfaro, Victoria Civera o Vicente Ortí. Ni las quejas de los artistas ni las promesas por parte del museo y del Ayuntamiento de València han frenado el deterioro de un espacio nacido para integrar el museo con el barrio que lo rodea.

Pintadas y degradación siguen amenazando el jardín del IVAM

Inaugurado en 2020, el Jardín de las Esculturas es un espacio de 2.800 meros cuadrados concebido para albergar piezas de gran nivel artístico y una zona verde. La idea era integrar el IVAM con el barrio que lo rodea. Pero desde el momento mismo de su inauguración, las cosas han evolucionado de forma negativa. Las pintadas no tardaron en aparecer y ya en el verano de 2020 la Asociación Valenciana de Artistas Visuales condenó el vandalismo que sufría el jardín.

La situación, de todas formas, no mejoró y en febrero de este año Levante-EMV denunció la degradación de todo el espacio, con pintadas y grafitis malsonantes y una evidente falta de mantenimiento de las zonas verdes.

Esta denuncia provocó la reacción inmediata de las entidades directamente implicadas. El Ayuntamiento de València dijo que inmediatamente iría una brigada municipal de limpieza a evaluar adecentar el lugar. Y desde el propio Instituto Valenciano de Arte Moderno se anunció un proceso de diálogo con el vecindario para dar una solución al problema y lograr el objetivo primero de integrar ambas cosas.

Un año después, sin embargo, la situación no solo no ha mejorado sino que ha empeorado. Las pintadas son cada vez más numerosas, el deterioro del jardín parece no tener remedio y la utilidad del espacio es cada vez más reducida. Ayer mismo, con vacaciones escolares, no había prácticamente nadie en el parque. Sus pintarrajeados bancos apenas daban cobijo a dos personas: un sintecho que dormía plácidamente rodeado de carros con sus enseres personales, y una joven que comía un bocadillo en su rato de descanso.

Hay que destacar que la creación de este jardín sembró dudas desde el principio, pues se trata de calles oscuras y solitarias donde no hay mucho tránsito de personas y además carece de atractivo para las familias, muchas de las cuales hubieran preferido un lugar de esparcimiento para los niños.

El Jardín de las Esculturas comienza el año, pues, de la misma manera que lo hizo el año pasado, a la espera de ese proceso de diálogo entre el museo y los vecinos, un proceso que ya debía estar en macha y que debe ser la solución a muchos de sus males.

El propio museo confiesa que la situación es insostenible y que es una prioridad.

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