«Es una falta de humanidad absoluta. Para el dueño es un medio de vida, incluso de subsistencia. Pero nunca es justificable. Y por eso es recurrente. Cada cierto tiempo nos encontramos con situaciones como esta». Agentes de la Policía Local y la UCO han desmantelado un criadero, uno más, de gallos de pelea. Lo que se encontraron las fuerzas de seguridad en una planta baja de Natzaret era un particular catálogo de los horrores: diez gallos y una gallina, aves enjauladas, en diferentes estados de salud -en función de lo peleados que están- y, lo que es peor, el instrumental para mutilarlos. Por ejemplo, había «botas», que son una especie de espinilleras con una protección especial para los espolones. Un elemento de entrenamiento -tiempo habrá para que los animalitos intenten clavar en el corazón de otro gallo su uña-. Y toda suerte de limas y afiladores para que el estilete sea más letal llegado el momento de echarlo al reñidero. Además de elementos de mutilación (a los gallos se les arranca la cresta para convertirlos en animales de pelea), sacos de comida, medicamentos y hasta betadine para curar las heridas menores de los que sobreviven.

La cachorra de lobo hallada en la vivienda. | PLV

«Ha sido un trabajo policial con mayúsculas», aseguraba ayer el concejal de Policía, Aarón Cano. «Además, en combinación con la fiscalía». Los decomisos de aves de pelea son periódicos, lo que deja claro que, «aunque cada vez hay más conocimiento y más sensibilidad, no ha desaparecido».

Antigua costumbre prohibida

Las peleas de gallos están prohibidas, pero no en todo el territorio español. De hecho, es una costumbre ancestral, de siglos, que en la ciudad de València dio lugar a espacios singulares como la gallera de la calle Aluders. Semanas atrás, el actual propietario recordaba cómo, en una reforma llevada a cabo hace años, apareció el antiguo suelo de madera, donde aún se apreciaban manchas de sangre.

En lugares como Canarias o Andalucía se siguen celebrando con restricciones, incluyendo la prohibición (teórica) de las apuestas, que es la gran razón de ser de que sigan existiendo en lugares como València. La fachada marítima es el espacio donde se localizan prácticamente todas las actuaciones en este sentido, tanto en los Poblats Marítims como en alguno de los Pobles del Sud. Una de las grandes intervenciones recientes se llevó a cabo en un solar abandonado de La Punta.

La dificultad para encontrar criaderos radica en que no es fácil localizarlos. Han de ser actuaciones policiales como ésta o algún aviso ciudadano.

La operación en Natzaret tenía una sorpresa añadida: una cría de loba checoslovaca. Un cruce entre pastor alemán y lobo, sujeta por una correa de metal, que ha sido trasladada a una protectora. Hay dos personas investigadas por estos hechos, no detenidas, y ya se han abierto diligencias penales.