Cambiar el modelo actual de transporte de las ciudades, basado en el uso de combustibles fósiles, altamente contaminantes, por otro en el que los desplazamientos a pie o en bicicleta ganen protagonismo, requiere de una apuesta decidida por parte de los ayuntamientos. Con el fin de valorar dicha apuesta, la Organización de Consumidores (OCU) ha estudiado la funcionalidad de las infraestructuras ciclistas en 14 urbes, las ocho más pobladas y otras seis que se significan por el impulso que están dando a la bici.

La capital valenciana sube de la sexta a la tercera posición respecto al estudio de hace ocho años, solo por detrás de Vitoria y Sevilla. Destaca, según el informe, por la buena interconexión entre los distintos tramos y su diseño general: las vías ciclistas están bien señalizadas, son continuas y carecen de estrechamientos y obstáculos imprevistos. No obstante, aún puede mejorar la densidad de la red, de modo que llegue a nuevos barrios periféricos; o los recorridos, para que sean aún más directos, porque los rodeos y los recovecos pueden incitar a acortar por lugares indebidos.

València también destaca por su servicio público de alquiler de bicicletas, con 276 estaciones en toda la ciudad.