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Albert Ribera: "Los hallazgos de la plaza de la Reina son la evidencia de la muralla tardorromana"

Una publicación del ayuntamiento de 2005 define el recinto amurallado del siglo IV destapado ahora en las obras de la plaza de la Reina y que Movilidad descarta excavar y señalizar

La plaza de la Reina, en cuya zona norte, frente a la catedral aparecieron los restos de época tardoantigua

La prestigiosa publicación "Historia de la Ciudad" editada por el Colegio Territorial de Arquitectos de València en colaboración con el Ayuntamiento de València recogía en 2005 un extenso artículo de investigación inédito del arqueólogo Albert Ribera, titulado "La primera topografía de la ciudad cristiana", donde se incluye un plano del trazado de la muralla tardoantigua (siglos IV-VIII). Las catas llevadas a cabo en mayo frente a la fachada de la catedral donde aparecieron restos de un muro de sillares y fragmentos de columnas serían, a juicio del autor de dicha publicación, la "evidencia arqueológica" de que la ciudad tuvo una cuarta muralla, posterior a la romana. El lugar donde aparecieron los restos frente a la catedral coincide con el trazado marcado en el plano de Ribera en 2005. "Era previsible que apareciera allí", asegura el que fue jefe del Servicio de Arqueología del Ayuntamiento y director del Museo Arqueológico de la Almoina, quien no oculta su sorpresa por la decisión de la Concejalía de Movilidad Sostenible de renunciar, oída la comisión técnica municipal de Patrimonio, a señalizar sobre el pavimento el trazado de la que sería la "cuarta muralla" de la ciudad.

El informe arqueológico sobre la intervención en el que se apoya la decisión del ayuntamiento para prescindir de señalizar la muralla expone que al no haberse realizado las cuatro catas previstas no se ha podido comprobar la existencia de la muralla romana de época Republicana, anterior a la tardoantigua. Ribera recalca que se ha perdido la ocasión de estudiar con una excavación en extensión el trazado y las características de esta cuarta muralla que protegería la ciudad en época tardoantigua y visigoda, bajo la cual podría incluso haber aparecido la muralla época republicana.

Ribera expone en su artículo que durante la etapa visigoda se produjo una ruptura con el esquema básico de la urbe romana. La puerta oriental del foro se convirtió en un potente muro opaco en el que se aprovecharon los elementos arquitectónicos del pórtico que sirvieron de cimentación al muro de mampostería que protegería el barrio episcopal. El recinto defensivo de la ciudad tardoantigua aprovecharía igualmente otras estructuras romanas existentes como el circo, que se encontraba bajo la actual calle de la Paz.

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