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Entrevista

Miquel Barceló: "València pierde oportunidades por falta de espacio de calidad para las empresas"

«El distrito tecnológico de Vara de Quart necesita 1 año para proyectarse, 4 para ver edificios transformados y grúas; y 20 para consolidarse»

Miquel Barceló en València, donde esta semana presentó el diágnóstico y estrategia del futuro distrito tecnológico de Vara de Quart | ARTURO IRANZO

El ingeniero, economista, consultor y «padre» del exitoso distrito 22@ de Barcelona ha presentado esta semana la hoja de ruta para transformar el infrautilizado, inhóspito y mal comunicado polígono industrial de Vara de Quart en «el distrito innovador que València necesita».

Cuesta visualizar, a tenor del estado actual, la transformación de Vara de Quart en solo cinco años.

Entiendo el escepticismo, pero pensamos en lo que va a ser, no en lo que es. Los distritos innovadores parten de zonas degradadas porque tienen más potencial de transformación, más margen de maniobra urbanístico para las cargas urbanística y el acuerdo público-privado. En este caso, cuanto peor mejor. El espacio industrial de Poble Nou (que hoy alberga el 22@) estaba mucho peor que Vara de Quart. En los distritos tecnológicos hay una regla del 6-1-4-20 que son seis meses para diseñar y un año para proyectar y poner en marcha los cambios urbanísticos, que es lo que hemos hecho ya en València. Al cuarto la marca tiene prestigio, hay incentivos a la inversión y demanda y se ven grúas. El horizonte final hay que pensar en 20 años.

¿Cuales fueron las claves del éxito en Barcelona?

El 22@ con cerca de 4.000 empresas, 3,2 millones de m2 para oficinas y 100.000 puestos de trabajo es el motor económico de Barcelona y contrapunto a la actividad turística. Barcelona necesitaba espacio para las nuevas empresas y un entorno urbano de prestigio y alta calidad de servicios. Era algo que faltaba. Y València está ahora en esa situación. Vara de Quart, que en su momento cambiará de nombre, será su motor económico.

La gigafactoría de baterías para coches eléctricos de Sagunt va a ser un revulsivo ¿Se beneficiará el distrito tecnológico de Vara de Quart?

Una de las especialidades que se ha definido para Vara de Quart es el de las energías renovables y seguro que se generarán sinergias. Un distrito innovador está basado en cinco subsistemas (urbanístico, económico, conocimiento, social y gobernanza-marketing) y la situación de partida aquí en València es muy favorable, hay una riqueza de activos extraordinaria como las universidades, los centros de formación y los parques científicos y tecnológicos.

¿Con tanto potencial por qué se produce lo que usted denomina la “paradoja valenciana”?

València es una ciudad extraordinamente dinámica en temas de innovación y creatividad y, sin embargo, cuando miras los agregados económicos, en términos de productividad, valor añadido y renta per capita, estamos por debajo de la media española y eso es resultado de una estructura productiva tradicional que viene de tiempo. Lo que hay que hacer es activar la innovación y las actividades de valor añadido y eso se hace atrayendo talento e inversiones. Lo que haremos en Vara de Quart es generar con inversión pública y privada oportunidades para atraer talento, para que puedan venir a vivir, trabajar y estudiar. Las inversiones de alto valor añadido van donde hay talento y oportunidades. Las ciudades más dinámicas del mundo son las que atraen más talento externo. Ese es el futuro.

Con esta fómula, volvemos a acudir a los incentivos en forma de suelo y más edificabilidad...

Las empresas piden espacio y en la ciudad de València no lo hay y tenemos que crearlo. Se han perdido oportunidades porque no hay espacio ni un entorno urbano de calidad. Si queremos ir a los mercados internacionales para atraer empresas tecnológicas que necesitan mil, dos mil o 10.000 m2 tenemos que generar espacio de calidad al que quieran venir.

¿De cuántas viviendas y oficinas hablamos en Vara de Quart, con 60 hectáreas?

Hemos ido avanzando a base de prueba error en la dosificación más adecuada. En el 22@, con 200 hectáreas, se destinó el 10% a vivienda (casi 5.000) y hemos visto que nos quedamos cortos. Lo que funciona es un 40/50% de oficinas, un 30% residencial (coliving, coworking y promoción pública) y el resto espacio público para dotaciones, zonas verdes.

Los experimentos residenciales como la Ciudad Ros Casares no han terminado de cuajar en este polígono...

Ros Casares fue una promoción aislada de «lofts». La lógica es distinta, el distrito es un sistema urbano con toda las características de espacio público y de servicios, una nueva centralidad que la ciudadanía tiene que hacer suya. En Vara de Quart se implantará el modelo de ciudad del siglo XXI y Ros Casares se beneficiará además de ello.

¿

Las empresas que hay se quedarán, venderán, se irán... cuál será la dinámica?

Hay de todo. Hay edificios que ya están bien y tienen cabida en el distrito, hay naves abandonadas y solares. Será progresivo y empezará por los espacios vacíos donde habrá incentivos. Hemos radiografiado todas las parcelas. Tenemos toda la información para desarrollar la estrategia y plasmarla en la modificación del plan general. Estamos pensando en seleccionar algunos espacios en el polígono para acelerar la transformación en el corto y medio plazo. En Barcelona en los primeros años también hubo que salir a buscar al inversor.

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