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El botellón dispara el ruido nocturno hasta el amanecer en la plaza Honduras y el Cedro

El Carmen superó 593 veces los 65 dBA entre enero y junio de este año. En Juan Llorens se sobrepasó el ruido 266 veces y 106 en Xúquer.

Botellón en la plaza del Cedro (verano de 2021)

Las mediciones del ruido en las cuatro zonas declaradas acústicamente saturadas o ZAS (Carmen, Xúquer, Juan Llorens y Menéndez Pelayo) realizadas de enero a junio de este año por el Ayuntamiento de València a Ciudadanos revelan datos de nuevo preocupantes sobre el ruido nocturno. El Carmen se sitúa a la cabeza con 593 ocasiones en las que se han superado los 65 decibelios de ruido, un nivel de ruido demasiado alto que supera con mucho los niveles de 45 decibelios recomendados para entornos residenciales en horario nocturno.

Los datos facilitados por la Concejalía de Contaminación Acústica a Ciudadanos también incluyen las mediciones que se están haciendo en las plazas de Honduras y el Cedro, que no es una ZAS pero si uno de los puntos negros del botellón en la ciudad, y que dejan ver que el ruido nocturno ha mejorado pero sigue siendo un problema que sufren los vecinos. Los sonómetros revelan aquí que el ruido nocturno ha superado 214 veces el nivel de los 65 dBA.

En los seis primeros meses del año, en los que hay que tener en cuenta que se han celebrado las Fallas, en la plaza de Honduras se han superado 113 veces los 65 decibelios (dBA). Las superaciones se producen a lo largo de toda la noche (desde las 22 hasta las 7 de madrugada).

En la plaza del Cedro, otro de los entornos de fiesta y botellón, especialmente de estudiantes y universitarios, se han superado en 101 ocasiones los 65 decibelios, un nivel sonoro por encima de los permitido en horario nocturno en entornos residenciales (donde no se deberían superar los 45 dBA). El pico de superaciones en el entorno del Cedro se produce en la media noche, con 23 registros de más de 65 decibelios, si bien el ruido por encima de los umbrales que permiten conciliar el sueño se supera a la largo de toda la noche, hasta las 7 de la madrugada, cuando se producen hasta siete superaciones. El resultado para muchos de los residentes es no haber podido pegar ojo. 

Las quejas por el botellón en el entorno del Cedro y Honduras, y también en Benimaclet, tuvieron su punto álgido en septiembre-octubre del año pasado, con el botellón desbocado por el inicio del curso académico y la relajación de las restricciones por el coronavirus, cuando los vecinos salieron a la calle a pedir medidas al Ayuntamiento de València, que instaló vallados antibotellón e incrementó la presión policial. De las 950 mediciones del ruido realizadas por el ayuntamiento entre las 20 horas y las 8 de la mañana entre julio y octubre del año pasado los niveles de ruido se superaron casi en 736 ocasiones (un 78% de las veces). En el primer semestre de 2022 los niveles de ruido se superado en 214 ocasiones, lo que denota la mejoría, aunque persiste el problema del ruido nocturno. 

En Juan Llorens, los cuatro sonómetros instalados por el ayuntamiento en el barrio han registrado en el primer semestre del año valores de ruido superiores a los 65 dBA en 266 ocasiones

Los problemas de ruido tampoco se han terminado de acabar en la plaza de Xúquer (barrio de San José) la primera zona que se declaró, a golpe de sentencia judicial, acústicamente saturada. Los niveles de ruido en la citada plaza se han disparado en 106 ocasiones entre las 22 y la medianoche en lo que va de año. Xúquer es una de las zonas donde, a tenor de los registros de los medidores instalados por el ayuntamiento en tres puntos, cumple con las restricciones de horarios que marca la ZAS. A partir de la medianoche las superaciones del ruido se cortan.

No ocurre así en el barrio del Carmen, declarado zona acústicamente saturada por imperativo judicial, donde hay auténticos puntos negros del ruido. La celebración de las fallas en marzo habría influido en los elevados niveles de ruido registrados en este barrio, donde los niveles de ruido se han superado en los seis sonómetros municipales repartidos por el barrio en 593 ocasiones. 

Los medidores de ruido instalados por el Ayuntamiento de València en seis puntos del barrio (calle Quart-Tossal, plaza del Carmen, doctor Collado, Pintor Zariñena y Serranos) han registrado cientos de superaciones de los 65 dBA en horario nocturno en lo que va de año. Se lleva la palma en este sentido, la plaza del Tossal con una elevada concentración de terrazas de hostelería, donde a las 22 horas se registraron valores de ruido incompatibles con el derecho al descanso en 75 ocasiones, el valor más alto de todos los registro realizados en el primer semestre del año en las ZAS.

Serranos también es otro de los puntos calientes en cuanto al ruido con un dato llamativo que son las 72 ocasiones en que se han disparado los decibelios a las 7 de la mañana. En las calles Alta y Baja también se concentran un elevado número de mediciones por encima de los 65 dBA, en concreto, de enero a junio se superó dicho nivel en 152 ocasiones.

Por lo que respecta al entorno de Menéndez Pelayo (zona Woody) , el ruido se ha superado en 93 ocasiones. Es la zona que menores niveles de ruido recoge.

El concejal de Ciudadanos Narcirso Estellés asegura al respecto que aún queda "mucho camino por recorrer en la conciliación del ocio y descanso vecinal por parte del equipo de gobierno municipal". Si bien se ha notado una mejora de los indicadores de superación de los 65 dBA en Plaza de Honduras y Ciudad Jardín en horario nocturno, de los meses que llevamos de 2022, con respecto al segundo semestre de 2021, no es menos cierto que los vecinos se han estado quejando de nuevo este mismo mes de junio por superarse ampliamente los niveles de ruido. 

Además, la enorme cantidad de veces que se siguen superando los 65 dBA nocturnos en las zonas ZAS del Carmen, Woody, Juan Llorens o Xúquer, nos dice "que el gobierno municipal no es capaz de garantizar el descanso vecinal, ni la conciliación de la actividad de las zonas ZAS con el propio descanso, cuando en estas zonas, por propia naturaleza y normativa, debería ser más sencillo el control". Cs exige que el Observatorio del Ocio y Turismo "esté ya totalmente operativo y que sea de una vez por todas un órgano vivo capaz de mediar, conciliar y buscar las mejores soluciones".

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