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Vicentinos en la encrucijada

La fecha de la fiesta es ahora el gran debate pendiente

Restauración del monasterio de la Roqueta. levante-emv

El mundo vicentino vive un momento decisivo para su supervivencia después de décadas de ostracismo fiando su salida del letargo a la recuperación del monasterio de San Vicente de la Roqueta, presunto lugar de enterramiento del mártir y cuna del Cristianismo de la ciudad. Pese a ser el patrón de València y mártir venerado en media Europa, más incluso que la ciudad del martirio, su figura se ha visto relegada siempre por la de San Vicente Ferrer, cuyos «miracles» le acercan más al público y cuya fiesta, siempre formando puente laboral, es muy apreciada por la generalidad de la ciudadanía.

Pero ahora los seguidores de San Vicente Mártir tienen una oportunidad de oro para recuperar la figura del santo y su historia, ya que el Monasterio de la Roqueta está rehabilitado y abierto a acoger instalaciones relacionadas con el santo, está en marcha el Camino de San Vicente Mártir desde Huesca a València, y está en debate el traslado de la fiesta, que es el 22 de enero, al tercer domingo de ese mes, cuestión altamente polémica en la que los vicentinos tienen mucho que decir.

De entrada, las asociaciones vicentinas de València creen que el plan de usos del monasterio puede resolver buena parte de sus peticiones en cuanto a espacios dedicados al santo. Hasta el viejo monasterio, cuna del Cristianismo en València, se trasladarán las dependencias de las concejalías de Cultura y Acción Cultural, así como las de Fiestas. Pero en la planta baja se dejará un espacio para centro de recepción de peregrinos del Camino de San Vicente Mártir, una biblioteca y sala de reuniones y exposiciones.

Entidades vicentinas con el alcalde, Joan Ribó. levante-emv

Instalaciones en la Roqueta

Para los vicentinos, cuya última reunión con el consistorio fue en mayo, lo más importante es el centro de recepción de peregrinos, pues «ahora es una vergüenza». «Hay veces que nos hemos tenido que reunir con los peregrinos en una cafetería para darles la carta, porque no teníamos otro sitio», dice Francisca Llosa, representante del colectivo.

Así mismo, creen necesario un espacio para poder reunirse todas las entidades vicentinas cuando lo necesiten y una pequeña biblioteca donde mostrar las publicaciones referidas al mártir. No es mucho lo que piden y todo parece indicar que, de una manera o de otra, están recogidas dentro del plan del ayuntamiento, que aún tardará en materializarse.

Las asociaciones, por su parte, están volviendo al trabajo en la señalización del Camino de San Vicente desde Huesca hasta València. «La pandemia ha hecho que todo se haya ralentizado, pero hemos mantenido reuniones por videoconferencia con asociaciones de Zaragoza para seguir trabajando y hay muchos ayuntamientos que ya nos han dado permiso para ir a señalar cuando queramos», explica Francisca Llosa, presidenta de la cofradía de San Vicente Mártir y Camino de San Vicente.

En este punto, las entidades vicentinas echan de menos un mayor apoyo institucional, tanto desde el punto de vista administrativo para trazar y marcar el camino, como desde el punto de vista de la visibilidad y la difusión del mismo, elementos claves para ser conocido y reconocido en València y en toda Europa.

En cualquier caso, su principal preocupación ahora es la fecha de la celebración de San Vicente Mártir, patrón de la ciudad. El Arzobispado de València y el alcalde, Joan Ribó, ya han llegado a un acuerdo para que esa fecha, el 22 de enero, se traslade al tercer domingo del mes, como se ha hecho con otras celebraciones como el Corpus o San Vicente Ferrer, en este caso a lunes y formando puente.

Francisca Llosa cree que ese cambio desvirtuaría la fiesta y la haría desaparecer, pues en domingo nadie se acordaría de ella. «Dicen que es lo mismo que San Vicente Ferrer, pero eso no es así, porque San Vicente Ferrer lo han puesto en lunes y cuando llega ese día el que no lo sabe pregunta ¿por qué es fiesta hoy? Y se lo explican, con lo cual el santo sale reforzado. Pero si se pasa a domingo nadie se acordará de la fiesta y acabará desapareciendo, asegura.

En definitiva, las asociaciones vicentinas viven un momento clave de su historia. El rehabilitado monasterio de San Vicente de la Roqueta les brinda la oportunidad de tener una sede histórica y el camino de San Vicente Mártir les da la opción de ganar visibilidad en todo el continente, no sólo en València. Falta por resolver la fecha de la fiesta, que es una de las más tradicionales, ancestrales y culturales de cuantas se celebran en la ciudad.

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