Cuando el Cristo de la Salud regresó a tierra firme se cerró, ahora sí, el círculo. Los grandes acontecimientos festivos de la ciudad quedan definitivamente restaurados después de más de dos años de zozobra. El purista podría decir que faltan las «corregudes de joies» de Pinedo, pero su aplazamiento responde realmente a una cuestión burocrática de los propios organizadores. Hasta la «festa grossa» del pueblo ha dado ya sus primeros pasos, aunque sea sin equinos. Al calendario le quedan algunas fiestas patronales de los pueblos de València. Pero de entre los grandes acontecimientos de ciudad, la romería del Cristo del Palmar era la estampa que más se ha resistido en regresar. Por cómo se ha desarrollado el calendario pandémico.

Curioso en todo caso porque fue precisamente en el Palmar, un 6 de agosto de 2020, cuando la actividad festiva regresó con la procesión estática por las calles del pueblo. Que para los habitantes de la isla es verdaderamente su gran acontecimiento. En aquel momento, el Cristo salió, con sus feligreses aguardándole en los portales de las casas. En aquellas fórmulas desnaturalizadas, acobardadas y de mascarilla acompañadas. Las barcas no salieron ese año y tampoco lo hicieron en 2021. Sin embargo, el primer paso del camino iba a empezar apenas unos días después, cuando las Fallas salieron de Feria València para celebrarse en su casi plenitud. A partir de ahí, como las fichas de dominó, han ido regresando una detrás de otra. Unas, casi totalmente restauradas; otras, en formatos idénticos al de toda la vida.

Como el de un 4 de agosto de 2022, donde todos saben que las miradas festivas se trasladan a la curiosa procesión. No queda ninguna barca en El Palmar sin salir, ya sea de habitantes propios o de curiosos que acuden alquilando una nave. Con toda suerte de comida y bebida para convertir el paseo en barca en una fiesta. Porque, al fin y al cabo, la romería dura lo suyo. El Cristo sale de la parroquia y se dirige al embarcadero, junto a la Trilladora. Se le sube a la barca con sumo cuidado -y no es nada fácil sincronizar el paso desde la seguridad del embarcadero a los vaivenes de la barca-. Y a partir de ahí, todos en dirección al centro de la laguna para rezar, cantar los gozos y regresar por el mismo camino, procurando evitar los abordajes unos a otros cuando las barcas se han arracimado caóticamente.

El alcalde, Ernesto Peris, cumplimentó a la comitiva, encabezada por el alcalde en funciones, Carlos Galiana, y miembros de la corporación de diferentes colores. «Sobre todo, es felicidad de recuperar lo que nos caracteriza y lo que nos define como pueblo». El Palmar está ardiendo en fiestas, con la ventaja de hacerlo a la fresca.