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La aparición de fibrocemento frustra el derribo del agujero de la vergüenza de Orriols

Metrovacesa anuncia la construcción la primera promoción del PAI con 60 viviendas de renta libre

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Adiós a Casa Balaguer: así ha sido el derribo del mítico restaurante de València F. Calabuig

Después de varios anuncios sobre el fin del "agujero de la vergüenza de Orriols", símbolo de la degradación del barrio y uno de los tapones urbanísticos más denunciando por los vecinos, las máquinas tenían previsto hoy a tirar los edificios que desde hace décadas impiden la conexión normal entre la calle Agustín Lara y la avenida de la Constitución en cuyos muros trasero los vecinos excavaron hace 50 años un agujero para poder cruzar de un lado a otro sin dar un gran rodeo. El boquete sin embargo sigue en pie debido a la inesperada aparición en algunas cubiertas de fibrocemento lo que ha obligado a aplazar la demolición, a la que ha asistido la concejal de Desarrollo Urbano y vicealcaldesa, Sandra Gómez.

El derribo definitivo del muro taponador y su agujero ha quedado así aplazado a la semana próxima, según ha anunciado Sandra Gómez tras ser informada por parte del urbanizador del PAI de la aparición inesperada de restos de amianto, que exigen una intervención diferenciada al tratarse de material contaminante. El aplazamiento del derribo sorprendió al numeroso grupo de vecinos, algunos históricos del movimiento vecinal del barrio, convocados por el ayuntamiento para dar el "adiós" definitivo al agujero de la vergüenza. El anuncio del derribo ha atraído a vecinos y curiosos que querían hacerse la última foto atravesando el agujero. "Es una mezcla de alegría y tristeza", apuntaba una de las vecinos que no ha dejado pasar la ocasión de inmortalizarse junto al agujero, al que todavía le quedan unos días de existencia

Vecinos haciéndose fotos junto al agujero Hortensia García

El derribo del tapón urbanístico y las viviendas ruinosas de Agustín Lara, que han sido objeto de ocupación, llevaba años bloqueado por la negativa de algunos propietarios del suelo a vender las propiedades. Finalmente, la aprobación del PAI y la reparcelación del suelo han permitido acabar con el tapón urbanístico. El antiguo restaurante Balaguer, referente de cocina valenciana y paellas en el barrio, era uno de los edificios afectados por el PAI que esta mañana ha sido derribado.

Al derribo "simbólico" del agujero han asistido los responsables de Metrovacesa, la empresa que urbaniza y desarrolla el sector, que empezará a construir en el solar más pequeño del ámbito una vez estén terminados los derribos. Metrovacesa empezará en breva las obras de la primera promoción de viviendas de renta libre del PAI, donde hay proyectadas 160 viviendas.

Panorámica del tapón de la avenida Constitución libre casi de edificios P.C.

El PAI de Agustín Lara, con Metrovacesa como agente urbanizador, ocupa una superficie aproximada de 5.571 m2 entre la avenida Constitución y la calle Baeza. Las obras tendrán como objetivo la apertura de la calle Agustín Lara hasta la avenida Constitución, eliminando así el tapón urbanístico existente. Las demoliciones de las fincas arrancaron hace unas semanas y hoy han llegado al entorno del agujero de la vergüenza.


La reparcelación del sector, aprobada en febrero pasado, creaba un espacio libre en la confluencia de estos dos viales, de manera que se esponje una zona muy densificada edificada fundamentalmente en los años 70. Además, se ordenará la porción de manzana al sur de la calle Agustín Lara con la tipología de edificación en altura coherente con el resto de la manzana y de la zona. En base a la diferente anchura de los viales a los que da frente, se plantean siete alturas a la avenida constitución y al espacio libre de nueva creación y seis a la calle Baeza.


En cuanto a la manzana norte de la calle Agustín Lara, será coherente al resto, con siete plantas en las fachadas recayentes en la avenida Constitución y la proyección del espacio libre de nueva creación y seis plantas en el resto de la fachada a la calle Agustín Lara.

Con estas obras, se incrementa 864,09 m2 la superficie de zona verde, 667,78 m2 la de viario y se planea la construcción de 193 nuevas viviendas en el barrio. El plazo estimado para llevar a cabo estas obras de reurbanización será de seis meses y el presupuesto aproximado asciende a 806.972,30 euros aproximadamente.

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