Varios negocios de Russafa han mostrado a Levante-EMV su descontento por la puesta en marcha de la zona de aparcamiento restringido a los vecinos o de uso preferencial para residentes. Cristóbal Aguilar, propietario de un taller de automoción ubicado en la calle Doctor Sumsi afirma que esta medida "nos ha destrozado". Su calle antes era de aparcamiento libre, con línea blanca, y ahora sino eres residente, hay que pagar entre las 9 y las 20 horas, de lunes a viernes, y los sábados, de 9 a 15 horas.

Esto quiere decir que la mayor parte de sus clientes no podrán aparcar cerca de su taller. Tampoco él mismo ni sus empleados y socios: "Somos de Foios, Meliana y Pinedo", explica este profesional, cuyo negocio, Sumsi Motor funciona en este emplazamiento desde 1995.

Cristóbal mueve una media de 25 o 30 vehículos cada día, tanto para dejarlos para su reparación como para entregarlos una vez arreglados. No sabe cómo podrá alojarlos en su taller. "Estoy tan desesperado que voy a dejar el coche en zona azul, en la calle de al lado, para ver si me compensa pagar todo un día de multa cuando tenga que estacionar el coche de un cliente", reflexiona.

Para Sumsi Motor, que hayan pintado su calle de naranja, "es como si mañana a una fábrica le pintan todo su polígono de azul". "Lo que más me fastidia -relata- es que he tratado de hablar con el concejal de Movilidad Sostenible (Giuseppe Grezzi), con su secretaria o con alguien de la concejalía y no he podido. Nadie nos da una solución a los negocios porque está claro que a los vecinos sí se la han dado".

Además, esta nueva redistribución de las plazas de aparcamiento en las calles de Russafa se ha hecho: "sin ninguna información a los afectados, de un día para otro y sin nadie que nos escuche". "Desde luego a los negocios nos han cortado el grifo", apunta. Respecto a sus clientes, "no nos permiten trabajar porque mis clientes tienen el mismo derecho a aparcar en el barrio que los vecinos ya que pagan el impuesto de circulación", lamenta.

Por ende, comenta irónicamente, su calle parece que vaya "a pasar la procesión, está más vacía que nunca, no sé si por desconocimiento o por inocencia, la gente no está aparcando".

Quejas de otros comercios por la falta de información

Otros comercios de la misma calle, visitados por este diario también han mostrado sus quejas. Dayana, la propietaria de una peluquería, señala que la zona naranja "se ha pintado de noche, de un día para otro sin ninguna comunicación oficial". Para su negocio, que se eliminen plazas libres de aparcamiento no es favorable. "Las clientes ya tenían problemas para aparcar, hay gente que viene a Russafa y tarda 20 minutos para aparcar", así que esto lo va a empeorar. Por supuesto es consciente que para los vecinos del barrio "es beneficioso".

Mientras, los responsables de la clínica de fisioterapia coinciden con su vecina en que ha faltado información. "Nosotros nos enteramos por un cliente que vive aquí en el barrio y que nos dijo que iba a sacarse la tarjeta naranja porque sino no podría aparcar".

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Una vecina, "contenta con la medida"

En cambio, una vecina y residente, Bea Bataller, que acababa a la puerta de esta clínica afirma que está "muy contenta con la medida". "Me enteré por la información que se repartió en el Mercado de Russafa y en otros puntos del barrio, y me he sacado la tarjeta naranja para poder aparcar". Está muy contenta, dice, porque evitará el tráfico que viene al barrio por motivos de ocio exclusivamente.