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El ayuntamiento rechaza la reapertura del Balneario de la Alameda

Los inspectores aseguran que hay riesgo para la salud aunque los últimos análisis de la empresa gestora señalan que las instalaciones están libres de legionela

Entrada principal del balneario de la Alameda

La Concejalía de Salud del Ayuntamiento de València ha rechazado las alegaciones presentadas por la empresa concesionaria del Balneario la Alameda, situado en la calle Amadeo de Saboya, encaminadas a la reapertura de las instalaciones, cerradas temporalmente desde hace casi un mes tras detectar los inspectores municipales niveles elevados de bacterias y ordena el mantenimiento de la medida cautelar de clausura de este balneario urbano. El ayuntamiento requiere a "Balneario Alameda 2016", actual concesionaria del balneario municipal que desde su apertura en 2006 ha cambiado de manos varias veces, para la completa subsanación de las deficiencias detectadas por los inspectores de la Sección de Protección de la Salud que advierten en el informe que fundamenta la orden de cierre de la "sospecha razonable de existencia de un riesgo inminente y extraordinario para la salud pública".

Las discrepancias sobre las deficiencias de las instalaciones y la normativa higiénico-sanitaria aplicable al balneario que desde hace meses mantienen la empresa concesionaria y los técnicos municipales han derivado en el cierre de las instalaciones del balneario urbano, que presenta además "graves" problemas de mantenimiento y deficiencias en las instalaciones, entre ellas, la ausencia de equipos de cloración automáticos o la falta de agua caliente en las duchas. Los técnicos municipales insisten en mantener la orden de cierre del balneario porque las medidas correctoras que el concesionario dice haber aplicado son insuficientes y "no está garantizada la seguridad de los usuarios".

El gestor del balneario aportó el pasado 23 de noviembre, tres semanas después de la orden de cierre, analíticas que confirmarían que el balneario está libre de legionela y podría reabrir a lo que los técnicos municipales replican que la orden de cierre no deriva solo de la MERA presencia de legionela sino también de la falta de mantenimiento y las deficiencias detectadas en las instalaciones.

El ayuntamiento exige a la empresa varias medidas tanto higiénico-sanitarias como de mejora de las instalaciones. Entre las primeras, la desinfección continúa mediante equipos automáticos de cloración que, según la inspección, dejaron de funcionar tras la pandemia de la covid-19. La empresa concesionaria aduce que la cloración se hace manualmente, con pastillas, y recuerda que no se les puede aplicar la normativa de las piscinas comunitarias porque un exceso de biocidas comprometería las propiedades mineromedicinales del agua.

El consistorio apunta que la empresa que gestiona el balneario no realiza los análisis físico-químico y microbiológico que marca la legislación, entre los que se incluye el recuento de "Legionella", "Escherichia Coli" y "Pseudomonas aeruginosa" tanto del agua termal de los aljibes, como de la piscina y termas, e incluso en los circuitos de agua fría de consumo humano en el caso de la legionela.

Sin agua caliente en las duchas

El ayuntamiento ordena la adopción "urgente" de la desinfección de los vasos en los que aparecen zonas con desconchones o falta de piezas de gresite, que se deberán reponer así como la desinfección de los filtros con tratamientos de choque a base de cloro. El ayuntamiento demanda además mejoras en los vestuarios, donde no hay agua caliente porque el concesionario decidió apagar las calderas por presencia de legionella, así la sustitución de elementos del balneario que favorecen la proliferación de microorganismos. La concesionaria, por su parte, aduce que el ayuntamiento entregó las instalaciones del balneario con deficiencias, aunque los técnicos municipales aseguran que en el momento de la entrega del edificio no se hicieron constar dichos fallos, y por tanto como propietario le correspondería subsanarlas. La inspección municipal apunta que las instalaciones y equipamientos no están obsoletos y atribuyen su "grave estado" al abandono y falta de mantenimiento.

La crisis del coronavirus y el cierre durante meses del balneario han generado pérdidas a la empresa concesionaria que, a diferencia de otras concesiones municipales que también tuvieron que cerrar por la covid, como las piscinas, no han recibido compensaciones económicas.

Advierte el consistorio al concesionario de que el incumplimiento de la orden de suspensión de la actividad puede ser constitutiva de atentado contra la autoridad y sería puesto en conocimiento del juzgado y ordenar a la Policía Local la aplicación y vigilancia en el cumplimiento de dicha orden.

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