Tensa calma. El día después de la fallida asamblea de Compromís per València para ratificar la candidatura municipal a las municipales de 2023 ha abierto un escenario de incertidumbre, que apunta a primarias abiertas a la ciudadanía. 

La pelota está en el tejado de uno de los tres partidos que componen la coalición valencianista, Iniciativa, que lidera la exvicepresidenta Mónica Oltra en el ámbito autonómico. 

Los tres sectores más visibles del partido encabezado por el vicealcalde Sergi Campillo en València no han dado ni un paso, de momento, para suturar la herida que ha abierto este proceso de elección de los futuros concejales, que acompañarán a Joan Ribó, en su intento de revalidar la alcaldía. No se han sentado a hablar y no han fijado una reunión concreta. No ha habido contactos. 

Los ganadores de la asamblea de Iniciativa, celebrada hace pocas semanas, defienden que la militancia ha hablado y que se tiene que respetar lo que dijo. Tres puestos sobre once para esta formación política con estos números: Campillo (2º), la concejala Lluïsa Notario (5ª) y el joven dirigente de Joves Compromís, Juan García, el 10º. 

En este sentido, afirman que los perdedores en aquella votación, que tienen aspiraciones de ir en la candidatura, «no han asumido ni aceptado los resultados de esa asamblea». Y tampoco, aceptan que en una ejecutiva de Iniciativa, previa a todo el proceso de confección de la lista municipal, se acordó que la referida cita sería vinculante y que se reservarían esos 3 puestos de salida sobre los 11 hipotéticos, que cuanto menos logró Compromís en 2019. Por tanto, de entrada, las reglas del juego estaban claras para todo el mundo. Sin embargo, tras quedar fuera de la citada lista, la concejala de Cultura Glòria Tello y los exconcejales Pilar Soriano y Jordi Peris, entre otros dirigentes destacados, se desencadenó la crisis.

Los descontentos han comenzado a presionar para que se cambie la candidatura que la militancia de Iniciativa apoyó, y que el resto de formaciones de Compromís per València, -Més València y Els Verds-, respaldaron y continúan dando por buena. Estas presiones se trasladaron a la comisión negociadora de Compromís, que debía encajar todas las piezas en la futura lista final. En ella, ya los dos representantes de Iniciativa se manifestaron de forma contraria. No exhibieron consensos sino choques.

Pero la ruptura definitiva se produjo el pasado miércoles. Tello, Soriano y Peris, junto a otros descontentos, ganaron la votación planteada en la ejecutiva de Iniciativa, un día antes de la asamblea definitiva de Compromís, donde tenía que ratificarse la lista encabezada por el alcalde Joan Ribó. 

Sus peticiones apuntan a que se asigne un puesto de salida más alto a Iniciativa, en detrimento de Més, Els Verd o de algún no adscrito, entre otras cuestiones. Por ende, estas personas perjudicadas por el sistema de votación interno están convencidas de que si se acaba yendo a primarias, saldrían más beneficiadas, por su respaldo en ciertos sectores sociales.

Ahora bien, llegados a este punto, el tema de fondo, quién cede su puesto a quién, no está claro. Més y Els Verds se han pronunciado y ahora miran a Iniciativa. Ellos ya han hecho su trabajo. El tercer partido no. A día de hoy no se prevé que Iniciativa vaya a lograr más puestos de salida en esos 11 primeros hipotéticos nombres de la papeleta que podrán elegir los valencianos en mayo de 2023.

 Por tanto, si no ceden ninguna de las partes en conflicto, habrá que ir a primarias abiertas. Un sistema tan imperfecto como cualquier otro, pero que el 98% de los militantes de Compromís por València, dijeron al principio de todo este proceso, que no querían. Porque entendían que los tres partidos que forman la coalición iban a ser capaces de crear a una lista de concenso y que no sería preciso llegar a esas votaciones abiertas.

Las primarias, un sistema más alejado del control de los aparatos

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«Convocar primarias abiertas en Compromís, en la ciudad de València, es como lanzar una moneda al aire». Es un sistema que no ayudará a crear un equipo de especialistas, pensando en desempeñar futuras áreas de gobierno, comentan los detractores de las primarias. Cualquier militante puede presentarse. También cualquier ciudadano que acredite ser simpatizante. «Es un sistema puro de elección, más democrático, ¿qué miedo hay a dejar votar a la gente?», señalan algunas voces descontentas en Iniciativa. Sin duda, es un método donde los aparatos de los partidos tienen menos margen de maniobra.

Por otra parte, y como apuntaba el jueves el alcalde Joan Ribó, se ha usado en las últimas dos convocatorias electorales de 2015 y 2019 para conformar la candidatura valencianista y «tampoco ha ido tan mal», dicen los defensores del sistema. Sea como fuere, el escenario actual es claro: si en 15 días, Iniciativa no es capaz de apagar este fuego y llegar a un consenso, habrá que ir a primarias. El problema será cómo explicarlas entonces ante la opinión pública. ¿Cómo parar el incendio desatado en todo Compromís ?, diría alguien, tras la marcha de la solidificadora figura de Mónica Oltra. Después de meses trabajando en una línea, que había tomado «el consenso» como bandera, resulta que ahora se hace justo lo contrario por el acuerdo imposible entre los principales dirigentes de Iniciativa en la ciudad de València.