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El boom estudiantil expulsa a los vecinos de los barrios próximos a las universidades

Los fondos de inversión copan los pisos existentes para reformarlos y alquilarlos a precios altos a miles de estudiantes

Una mujer se apunta un teléfono de un piso de estudiantes en alquiler. | JOSÉ MANUEL LÓPEZ

Las entidades vecinales de los barrios de Ciutat Vella llevan años denunciando «la turistificación» del centro histórico de València debido a la proliferación de apartamentos turísticos que acaban expulsando a los vecinos de toda la vida, porque no encuentran una vivienda digna a precios asequibles. Este problema se ha trasladado a los barrios universitarios pero con un fenómeno parecido, aunque nuevo, que podemos denominar «estudificación», con un neologismo creado para la ocasión.

Las asociaciones de vecinos de Ciutat Jardí, plaza de Honduras, El Cedro y adyacentes han alertado de una realidad que ya se ha cronificado en los últimos años en estos barrios universitarios.

La proliferación de pisos alquilados para estudiantes ha provocado que los vecinos de toda la vida de estos distritos, y sus hijos y nietos, estén abandonando estas barriadas y vendiendo sus propiedades. Los fondos de inversión, cuando no particulares, están copando estos pisos que luego arriendan durante todo el curso a los estudiantes.

Tal como explican los portavoces vecinales en un folleto editado para mostrar la problemática de su día a día, Ciutat Jardí y Honduras sufren «un importante fenómeno de gentrificación. Los vecinos que pueden se marchan y las segundas generaciones no quieren quedarse en el barrio tal como esta. Lo que propicia un mayor número de pisos en alquiler para estudiantes. Es la pescadilla que se muerde la cola». A medida que esta zona de València ha ido creciendo, «el perfil del barrio ha cambiado». La población flotante (estudiantes) ha ido creciendo, «esto ha tenido repercusión sobre el sector inmobiliario, aumentado el número de viviendas en alquiler para estudiantes y el número de locales comerciales dedicados al ocio: discotecas, pubs, kebabs, restaurantes, pizzerías, bares, etc.». «La voracidad» de este tipo de negocio por conseguir plantas bajas en el entorno, resaltan fuentes vecinales, «ha sido una de las causas que ha llevado al cierre del Comercio de Proximidad, prácticamente ya inexistente en algunas zonas del barrio, debido al elevado coste de los alquileres, que franquicias y otros negocios en cadena «si están dispuestos a pagar».

La concentración de locales de ocio, añade asimismo el presidente de la AVV de Plaza Honduras, Javier Soler «tiene un efecto llamada desmesurado, de manera que a la población habitual ahora se suma gente de otras muchas partes. Masificándose el espacio público y convirtiendo el barrio en un Polígono de Ocio».

De este modo, en un mismo espacio urbano se viven dos realidades: «Por las mañanas es tranquilo, espacioso y limpio; y en las tardes-noches o de madrugada, se vuelve ruidoso, masificado, sucio, complicado para andar y con altercados frecuentes».

En otras zonas cercanas a la Avenida Blasco Ibáñez como Benimaclet o la plaza Xúquer también ha aumentado la demanda de pisos de estudiantes y se han disparado los alquileres, normalmente para viviendas compartidas.

Reformas «para estudiantes»

En esta línea de especialización de la oferta inmobiliaria para los universitarios, los vecinos de Honduras han detectado una tendencia que tiene que ver con las propias características de los pisos que se ponen en alquiler.

Los propietarios de estos pisos dirigidos a estudiantes, con independencia de que sean fondos de inversión o inmobiliarias o particulares, reforman estos inmuebles y les sacan el máximo partido. Por ejemplo, práctica habitual es aprovechar un salón grande, si existe, para ganar una habitación más.

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