Los datos facilitados por el Ayuntamiento de València del incremento de asistentes a las visitas guiadas del Museo del Silencio ponen en evidencia el enorme camino que tiene todavía por recorrer el Cementerio General como escenario del Turismo Funerario. No es Arlington, ni Praga, ni Highgate ni Normandía. Pero es un espacio para un cliente sobre todo local o, en todo caso, nacional -Nino Bravo tira mucho en ese sentido-. La presencia de personajes históricos que descansan en sus nichos ofrece una casi ilimitada posibilidad para la visita y el conocimiento, especialmente por los relatos que se pueden construir y por el imparable crecimiento de los turismos temáticos.

Las personas que asisten a las visitas guiadas del Museo del Silencio se han duplicado en poco tiempo, llegando a una media de medio centenar de visitantes y con rutas que llegan a acoger a más de 70. El concejal de Cementerios y Servicios Funerarios del Ayuntamiento de València, Alejandro Ramon, ha destacado «el trabajo para poner en valor el patrimonio arquitectónico, histórico, cultural y social de los cementerios municipales y ha recordado que este año el Cementerio General ha sido reconocido como el mejor cementerio de todo el Estado».

El historiador Rafael Solaz es el primer gran visionario a la hora de diseñar y poner en valor las rutas guiadas, a las que ha incorporado también la del Cementerio del Cabanyal. «Personajes ilustres», «Personajes populares», «18 vidas, 18 silencios» y «Mujeres que dejaron huella» conforman el listado de visitas temáticas, aunque Solaz está trabajando ya en una nueva, centrada en la Sección Tercera Izquierda, conocida como El Pórtico, que ha sido el elemento básico para la distinción recibida por el camposanto. En ella se encuentran puntos de interés histórico, panteones arquitectónicos, esculturas importantes y descansan los restos de personajes ilustres de la historia de València, como por ejemplo el paleontólogo Rodrigo Botet, el fotógrafo Antonio García -suegro de Sorolla-, Maximilià Thous -autor del Himno de València- o el pintor Tuset, entre otros, así como «el misterio de la niña Teresita» o La Cruz del Cólera.

El Cementerio General destaca poderosamente por la arquitectura de sus panteones y está salpicado de pequeñas y grandes historias, hitos arquitectónicos y hasta puntos inquietantes o misteriosos. En sus sectores más antiguos se amalgama la historia de la ciudad, al estar llena de personajes conocidos del Siglo XIX y XX, a los que hay que añadir infinidad de pequeños y grandes episodios de quienes construyeron la ciudad durante décadas.