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Una visita marcada por la tragedia del metro en València

Benedicto XVI visitó la estación de Jesús y oró por los 43 fallecidos

Una visita marcada marcada por la visita del metro

Una visita marcada marcada por la visita del metro / VICTOR FRAILE

M. Marzal

València

Si hay un hecho que marcó de forma decisiva la visita del papa emérito Benedicto XVI a València en 2006 fue, sin duda, la tragedia del metro, en la que fallecieron 43 personas el 3 de julio, apenas 5 días antes de la llegada del pontífice a la capital valenciana. Este accidente y la herida abierta que supuso para la sociedad valenciana se convirtió, pese a la premura con la que se celebraron los funerales, en un punto fijo e imborrable durante toda la visita.

Pese a los encuentros multitudinarios dispuestos en las plataformas habilitadas sobre los jardines del Turia y el resto de agenda papal, uno de los momentos más sentidos y que más han quedado grabado en la memoria colectiva fue precisamente la visita de Benedicto XVI a la estación de Jesús. Era el escenario de la tragedia, el punto cero del accidente, y esa fue la primera parada del pontífice nada más llegar a València. La agenda papal se modificó. El propio Benedicto XVI modificó el itinerario marcado para poder pasar por este trágico punto y orar por las víctimas y sus familiares.

Benedicto XVI depositó una corona de laural en la boca de metro de Jesús

Benedicto XVI depositó una corona de laural en la boca de metro de Jesús

Allí rezó durante cinco minutos para pedir el "descanso eterno y la paz" de las víctimas y depositó una corona de laurel con flores blancas. Eran las doce y media del mediodía, el público rodeaba la boca de metro, y a al papa Benedicto le acompañaban los Príncipes de Asturias (ahora reyes), Francisco Camps y Rita Barberá.

Hasta allí llegó a pie tras bajarse del papamóvil que lo había traído directamente desde el aeropuerto de Manises. se dirigirá a continuación en el denominado "papamóvil" a la estación de Jesús, donde descenderá del vehículo para acercarse a pie al lugar del accidente.

El recuerdo más emotivo a las víctimas se vivió en la Basílica de la Mare de Déu donde el Papa quiso reunirse con las familias de los fallecidos, consolarlas, bendecirlas y rezar con ellos un Padrenuestro por «el descanso de sus seres queridos».

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