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Protesta contra los apartamentos turísticosGermán Caballero

La tasa turística dejaría más de cinco millones de ingresos al ayuntamiento

Catalá encarga un estudio sobre la situación de la vivienda para turistas en la capital

El Ayuntamiento de València podría ingresar más de cinco millones de euros si aplicase la tasa turística, que el anterior gobierno de la Generalitat aprobó y cuya entrada en vigor estaba prevista para finales de año y que el nuevo gobierno del popular Carlos Mazón ha anunciado que derogará. Una cantidad que supone cinco veces el presupuesto de la contrata de limpieza de monumentos que el Ayuntamiento de València acaba de adjudicar dentro del denominado «contrato del siglo» de limpieza y recogida de residuos de la ciudad.

Los 5,5 millones de euros que dejará de ingresar València por no cobrar esta tasa, que otras ciudades europeas aplican desde hace años para compensar los gastos que genera el turismo, en València cada vez más masivo, salen de aplicar un promedio de un euro a los cinco millones de pernoctaciones en hoteles sumadas a los alrededor de 700.000 en apartamentos turísticos registrados entre julio de 2022 y junio de este año. La cuantía de la tasa turística, cuya aplicación la Generalitat dejó en manos de los ayuntamientos, oscila entre 50 céntimos y dos euros, en función de la categoría del alojamiento.

Para Compromís el anuncio del presidente de la Generalitat, el popular Carlos Mazón, de derogar la tasa turística va en contra de los intereses y la calidad de vida en València. «Es una renuncia puramente ideológica a la entrada de unos recursos económicos que proceden de nuestros visitantes y no de los valencianos». Son recursos, asegura el concejal Ferran Puchades, que podrían destinarse «a inversiones en los barrios, a proteger y regenerar el medio ambiente o conservar y reparar el patrimonio cultural y mejorar la limpieza y la seguridad en València». «Renunciar a estos recursos no tiene ninguna lógica más allá de favorecer los intereses de la patronal hotelera». La ley de medidas fiscales para impulsar un turismo sostenible, que incluye la tasa turística entra en vigor el 20 de diciembre de 2023, prevé que los ingresos obtenidos por la denominada tasa turística se destinen a la promoción y a mejorar los servicios municipales, como la limpieza, protección del patrimonio, reformas urbanas y cuidado del medio ambiente así como a una movilidad más sostenible, en especial de los barrios más afectados por el turismo.

El nuevo gobierno de María José Catalá, ya ha anunciado medidas para regular los apartamentos turísticos después de que los tribunales hayan tumbado las medidas para limitar la vivienda turística del plan especial de Ciutat Vella. También se acaban de recurrir por la vía del contencioso las limitaciones impuestas a esta actividad en el Plan Especial del Cabanyal, que fija un tope del 10% de pisos turísticos por manzana. La alcaldesa ha encargado, vía contrato menor, un nuevo estudio sobre la situación de los apartamentos turísticos en la ciudad. También ha anunciado una nueva ordenanza y un plan de inspecciones de los alojamientos irregulares. El PSPV ya presentó en junio tres estudios que confirmaban el problema de saturación de algunos barrios, especialmente, en Ciutat Vella, con 43 plazas de alquiler vacacional por cien habitantes

El Cabanyal es ahora la zona más demandada por los inversores

Los efectos del turismo masivo en València se dejan notar ya más allá de Ciutat Vella por la proliferación de apartamentos turísticos tanto en edificios enteros, como en fincas residenciales, locales comerciales y plantas bajas. «El proceso de transformación de espacios comerciales en viviendas turísticas que llegó primero a Barcelona y Madrid irrumpió en València hace ya un par de años». Así lo explican en el Grupo Alain, una de las consultoras inmobiliarias del sector «prime» con más implantación en València. «Cada vez hay más demanda de bajos comerciales para transformar en apartamentos turísticos», aunque al contrario de lo que ocurría hasta ahora no afecta tanto al centro de la ciudad. La incertidumbre sobre la regulación de los apartamentos turísticos en Ciutat Vella, donde la alcaldesa, María José Catalá, ya ha anunciado que hará «tábula rasa» y se sentará a dialogar con todas las parte afectadas, ha empujado hacia los barrios periféricos el fenómeno de los apartamentos turísticos. La Saidïa, Marxalenes, Extramurs, Benimaclet o Patraix son algunos de los barrios colonizados ya por el fenómeno. Los vecinos de este último barrio dedicarán este año sus fiestas populares al turismo sostenible. Con todo, «por precio y ubicación donde más se están buscando es en la zona del Cabanyal, por la ubicación junto al mar y porque el precio sigue siendo bajo», apuntan en el Grupo Alain, una de cuyas últimas operaciones ha sido la gestión del alquiler por parte de Loewe de la planta baja del edificio Monforte (1895) donde estuvieron los «Almacenes Isla de Cuba» en la plaza de la Reina. «En el centro de la ciudad los precios de alquiler de los bajos comerciales hacen impensable este uso turístico», apuntan en la consultora inmobiliaria. «No sería rentable ni viable transformar un H&M en apartamentos turísticos», matizan.

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