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València Ciutat de Places ultima su nueva obra en Santa Mónica

El emblemático espacio junto a la parroquia ha cambiado completamente su fisonomía, pasando de ser un aparcamiento con jardín degradado a un gran espacio de uso peatonal

La nueva plaza dará servicio al vecindario y a la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

València Ciutat de Places, la campaña de peatonalización de espacios urbanos promovido por el anterior equipo de gobierno, está a punto de finalizar uno de sus proyectos más emblemáticos, al tratarse de una plaza no menos importante como punto de encuentro en el barrio que la cobija: la plaza de Santa Mónica, junto a la iglesia del mismo nombre. Se puede decir que, aunque no esté en el centro, sino en uno de sus extremos, es la plaza del pueblo de Zaidía y punto de partida de la calle Sagunt, antigua camino de salida de la ciudad.

Rotonda de aparcamiento

Las obras están a punto de finalizar y cambian completamente la concepción de la misma. La plaza como tal era una rotonda, con un jardín central rodeado por calzada y con plazas de aparcamiento a los dos lados. Ahora es un espacio totalmente peatonal, tanto en la plaza como en el callejón de la Madre Teresa Jornet. Máquinas y operarios llevan trabajando desde hace tres meses. De hecho, las labores empezaron exactamente al día siguiente de la fiesta grande del barrio, la procesión del Cristo de la Fe, para no interferir en la misma. Lo que está ahora mismo cerrado es el acceso directo a la iglesia, por lo que hay que acceder a los oficios por la puerta del Centro Parroquial.

Las obras responden a una acción de los Presupuestos Participativos, en los que se esgrimía que la plaza era un espacio infrautilizado, utilizado tan sólo por indigentes, y que había perdido la condición de plaza del pueblo, y en la que ni siquiera el jardín era utilizado.

Inicio de la ruta vicentina

Ahora, los árboles se han mantenido, pero además con parterres que no están separados por vallas.Todo ello, en el entorno de una iglesia que es Bien de Relevancia Local, que fue promovida por San Juan de Ribera y que incluye un ya centenario campanario de Javier Goerlich. Es, además, inicio de la ruta de visitas de San Vicente Mártir, pues en su interior se encuentra la columna a la que, según la tradición, fue atado el obispo de Zaragoza.

Dentro de las obras, que cuestan casi 600.000 euros, también se ha adecentado un jardín que hay al otro lado de la plaza, separado por la calle Sagunt.

Quienes más van a poder salir ganando son los acogidos en el Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que pueden salir ahora a la calle para acceder directamente a un espacio abierto y de libre disposición. Los que salen perdiendo, lógicamente, los usuarios de coche, que pierden cerca de 25 plazas de aparcamiento que además eran de acceso ilimitado, de «zona blanca».

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