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Los Veyrat, de los Alpes al Patio de las Flores

Roberto Duato Veyrat, quinta generación, mantiene en la actualidad, como único superviviente, el legado y espíritu de aquella familia de floristas franceses de finales del XVIII

Los Veyrat, de los Alpes al Patio de las Flores

El origen de la familia Veyrat nos lleva a los Alpes, al departamento de Isere, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes y más concretamente a la población de Venosc. Desde el siglo XVIII, en este departamento francés existen familias dedicadas a la venta ambulante de flores, los Balem, Giraud, Martin, Marigot, Rochette, Turc, Ronna, Rouard, Pellorce y los Veyrat, son sagas que transmiten el negocio de padres a hijos según hemos podido comprobar en los archivos de comerciantes de la época, así como en los Archivos de Reclutamiento Militar, en los que se refleja la profesión de los padres de los reclutas. Sorprende a primera vista esta tradición en estos pequeños pueblos de los Alpes, tanto por el clima como por su orografía, pero es clara la influencia que ejerció el cultivo de plantas y flores en la zona entre La Provence y Les Alpes-Rhône, una zona con un microclima muy propicio para el cultivo de las más delicadas flores; jazmines, rosales, nardos, verbena, violeta, menta, etc. que se cultivaban en terrazas naturales.

Teniendo el origen florista de la familia Veyrat claro, encontramos el primer vínculo con València en la persona de Pierre Veyrat Arnol (1824) que, a mediados del siglo XIX, da un nuevo enfoque al negocio familiar, iniciando la venta de flores, plantas y pequeños arbustos en Turquía, Egipto, Irán y el Levante español. La primera noticia relacionada con España que encontramos data de 1853, en concreto del 28 de noviembre, el diario barcelonés «El Presente» avisa que «(…) el Sr. Veyrat, jardinero y florista francés, recién llegado a esta capital, posee una hermosa colección de plantas y flores como son: Camelias, magnolias, peonias, arbóreas, cien clases de rosas de mucho mérito nuevas en el comercio, jacintos, tulipanes, ranúnculos, anémonas, (…). El empresario Mr. Veyrat vive en la calle de la Platería, no. 4, entrando por la plaza del Ángel, donde ofrece vender a precios módicos toda su colección de plantas y árboles a los aficionados». Pierre Veyrat embarcaba su cargamento de flores y plantas en el puerto de Marsella con dirección a las ciudades de Barcelona, Palma y València; visitaba a los principales mayoristas de cada lugar y tras anunciarse en los periódicos de la época, permanecía entre diez y quince días vendiendo al detalle el resto de la mercancía, pasando a vender a otra ciudad lo enviado a ese puerto. El 12 de marzo de 1854, encontramos otro anuncio, en esta ocasión en el diario mallorquín, «El Balear»; «Mr. Veyrat, jardinero-florista, tiene el honor de hacer presente al público de Palma que solo permanecerá diez días, y suplica a los señores aficionados a las plantas, aprovechen la coyuntura que se les ofrece para proveerse de arboles frutales y de flores, inmejorables en su clase y a precios extremadamente cómodos. Vive en el Borne».

Los Veyrat, de los Alpes al Patio de las Flores

Siempre que viene a nuestra ciudad se aloja en una pensión de la calle Avellanas y su exposición temporal la realiza en un patio interior de una casona situada en la calle del Mar no 57; con los años, este «showroom», fue conocido con el nombre de El Patio de las Plantas. Sus clientes en nuestra ciudad fueron entre otros, Canet y Vicente Roca.

Los Veyrat, de los Alpes al Patio de las Flores

Acompaña a su hermano mayor, cuando la edad ya se lo permite, el continuador de la saga en España, Étienne Veyrat Arnol (1839), casado en 1865 con Marie Pellorce, descendiente de otra de las conocidas sagas de floristas de Venosc. Étienne amplia el área de negocio de su hermano a otras ciudades españolas como Murcia, Córdoba, Jerez o Cádiz, datos que conocemos gracias a las publicaciones en los diarios locales con la misma técnica comercial iniciada por su hermano y da una nueva sinergia al negociado familiar, publicitándose no solo como horticultor, si no como arquitecto de jardines.

Los Veyrat, de los Alpes al Patio de las Flores

Vivir en València

En 1875, Étienne Veyrat toma la decisión de establecer su residencia en la ciudad de València, es lógico pensar que en su decisión influyera de manera importante nuestro benigno clima y con ello la posibilidad que conlleva la fácil aclimatación de las numerosas especies de flores y plantas que contiene su catálogo y lo más importante, nuestras acequias, nuestro antiquísimo sistema de regadío creado en época musulmana.

Étienne Veyrat Arnol, un valenciano más de adopción, es enterrado en el Cementerio General de Valencia un 18 de diciembre de 1891 y son los dos hijos nacidos del matrimonio, Esteban (1870) y Pedro Veyrat Pellorce (1873), los continuadores de la saga. Desde edad muy temprana ya ayudaban a su padre y se introducían en el mundo de la horticultura; vemos en el catálogo general de la firma en 1884, impreso en la imprenta de E. Guy de la calle de la Paz, que aparece el nombre del establecimiento como E. Veyrat y Compañía, refiriéndose a sus hijos.

Los hermanos Veyrat Pellorce siguieron con su actividad de producción y comercialización de plantas, introduciendo nuevas especies y variedades. Esteban contrajo matrimonio con la también francesa Sidonie Turc, descendiente de familia de floristas, y Pedro se casó con María Eugenia Colín. Los primeros viveros los tuvieron en el barrio de Ruzafa hasta que, en 1897, se trasladaron a los nuevos terrenos del Camino de Algirós, teniendo las oficinas en la calle del Mar no 42 E.

Es esta etapa la de mayor reconocimiento y expansión a nivel nacional. Nos dice Corbín sobre el prestigio de la firma Veyrat «(…) se pone de manifiesto con la concesión de la Medalla de Oro de la Sociedad Económica de Amigos del País, varios premios a colores raros en los rosales, a la calidad de la fruta de sus árboles, así como el Gran Premio de Honor y tres medallas de Oro en las Exposiciones Regional y Nacional de Valencia en 1909 y 1910».

De esta época es el proyecto y obra del jardín del Conde de Trespalacios en Puerto de Béjar (Salamanca), declarado Bien de Interés Cultural en el año 2005 por la Junta de Castilla y León. Encargado a Esteban Veyrat Pellorce por Diego de Trespalacios Carvajal, IV Conde de Trespalacios, éste realizó en sus cuatro hectáreas un jardín de estilo tardo-romántico dentro de la corriente naturalista-inglesa, con una gran escalinata y placitas que llevaban al cenador de planta octogonal construido con madera y ramaje. En su expediente de declaración como Jardín Histórico dice: «Fue capricho de este conde que encargó el proyecto a un excelente arquitecto paisajista, el valenciano de origen francés, Esteban Veyrat, que comenzó su trabajo a finales del siglo XIX y lo finalizó en 1910».

Los terrenos del Huerto de Veyrat del Camino de Algirós llegaron alcanzar las 20 hanegadas de cultivos, todas ellas regadas por las aguas de la acequia de Mestalla. En 1915, los Hermanos Veyrat proyectaron en estos terrenos una casa de estilo ecléctico, sabor afrancesado y reminiscencias románticas. Su escalinata de entrada era de doble cuerpo y tenía en su parte central una gruta de estilo romántico con un surtidor de agua. Su parte baja sirvió de oficinas y en la parte noble vivieron las familias de Esteban y Pedro Veyrat.

En 1931, Esteban Veyrat decide desvincularse del negocio tras varias desgracias familiares, dando paso a la tercera generación, los hijos de Pedro, Edmundo (1909) y Pedro Veyrat Colin (1908). Bajo la dirección paterna, los dos hermanos, abren negocios con Argelia, Túnez, Venezuela, Uruguay, Argentina y Chile, fundamentalmente con la venta de olivos, naranjos y otros frutales.

La firma Veyrat, continua y refuerza con Edmundo, Ingeniero Agrónomo por el I.A.A. de Maison Carrée (Argelia), el diseño de parques, jardines y campos de golf. Entre los proyectos destaca por su diseño, el Jardín del Palasiet, de Xàtiva. Se casó con Juana Rigat y tuvo cuatro hijos.

Pedro Veyrat Colín, por el contrario, se centra en la parte horticultora de la firma, realizando sus estudios en la École Nationale d’Horticulture de Versailles y prácticas en los principales establecimientos hortícolas de Versalles, Angers, Orléans o Golfe-Juan. Se casó con Ketty García Salcedo y tuvo tres hijos, falleció en 1999.

Durante La Guerra Civil de España, los Veyrat abandonaron València para marchar a Francia, lo que supuso un paréntesis en el negocio. Al término de esta, la firma Veyrat se centró en la producción de semillas, colaborando con la Administración dado el aislamiento político y económico que impedía su importación, en los portainjertos clonales de frutales y la creación paisajista. En los años 60, Edmundo se retira de la empresa por enfermedad, quedando la parcela creativa paisajística poco a poco abandonada.

En 1976, la firma Veyrat continuó su actividad centrada en la producción de semillas y estableció sus instalaciones en Picanya, bajo la dirección de los hermanos Juan Manuel (1935) y Jaime Veyrat García (1940), hijos de Pedro Veyrat Colín, hasta la disolución de la empresa en los años ochenta.

Una institución en la ciudad

La firma Veyrat constituyó una verdadera institución dentro de la esfera socio-económica de la València del ochocientos en adelante, dejando honda huella en la historia de la jardinería valenciana. La historia de la saga Veyrat, es la evolución del desarrollo de una familia de emprendedores; con la primera generación que llega a España a mediados del siglo XIX, se asientan los pilares de lo que será las dos bases de negocio, la horticultora y la paisajista, le sigue la segunda generación, con el reconocimiento de la firma Veyrat en toda España, con la tercera llega la internacionalidad y con la cuarta, momentos de cambios y tristemente, el fin de la misma.

Pero la saga Veyrat renace en su quinta generación en la persona de Roberto Duato Veyrat (1963), nieto de Edmundo Veyrat Colin e hijo de Cecilia Veyrat Rigat, que recupera el espíritu paisajista y jardinero de la saga, desde su prestigioso estudio de arquitectura del paisaje en nuestra ciudad.

De las primeras generaciones, nos queda en València el recuerdo en la memoria de lo que fueron aquellas instalaciones horticultoras del Camino de Algirós, con la rotulación de la «calle del Huerto de Veyrat», una rosa que lleva el nombre de la familia y un espolín de seda con el dibujo de la Rosa Veyrat. Y de la última, el jardín del Hotel Balneario Las Arenas, donde Roberto Duato nos impregna del legado y espíritu de sus ancestros, los Veyrat…

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