La trama medieval de la Catedral de València reaparece junto al Micalet

La intervención arqueológica previa a la pavimentación del jardín de la Seo da con los restos de las viviendas de los canónigos de los siglos XVI al XVIII

Restos de cimentaciones de los siglos XVI al XVIII que han aflorado en el jardín de la calle Micalet adosado a la Catedral

Restos de cimentaciones de los siglos XVI al XVIII que han aflorado en el jardín de la calle Micalet adosado a la Catedral / Laura Ballester

La intervención arqueológica que se está llevando a cabo en la zona que ocupaba el jardín adosado a la fachada oeste de la Catedral de València ha dado con cimentaciones del siglo XVI al XVIII. Las estructuras de piedra pertenecerían a la conocida como Casa de los Canónigos, una notable construcción adosada y conectada con el templo donde vivía el deán, que fue derribada en los años 70 con el objetivo de aligerar el entorno de la Catedral y abrir la calle Micalet, ahora una transitada calle peatonal que conecta las plazas de la Reina y de la Virgen.

El derribo de la Casa de los Canónigos estuvo precedido desde los años 20 del siglo XX de sucesivas operaciones de esponjamiento y demolición de edificaciones para la apertura de la calle de la Paz y la plaza de la Reina. La Casa de los Canónigos ocupaba gran parte de la calle Micalet, históricamente una calle estrecha, lo que no impedía que por ella circulase el tranvía. Con el derribo del conjunto de la Casa de los Canónigos, formado por edificaciones de distintas épocas, se perdió también el reloj de la Catedral, que estaba adosado a la fachada, y del que ha quedado como testimonio la Casa del Relojero, rehabilitada en la pasada legislatura por el Ayuntamiento de València.

Imagen antigua de la Casa de los Canónigos donde puede verse también el reloj de la Catedral

Imagen antigua de la Casa de los Canónigos donde puede verse también el reloj de la Catedral / VBN

La previsión es que los cimientos de lo la desaparecida "Casa de los Canónigos" se vuelven a soterrar y se cubra con un nuevo pavimento de piedra. Del edificio perdido se conservarán los pináculos que lo remataban que hasta ahora podían verse en la zona que ocupaba el jardín. Tras la eliminación del jardín, una reclamación antigua del cabildo porque ocasionaba humedades en las capillas del templo que finalmente fue autorizada a principios de año por el Ayuntamiento de València y la Conselleria de Cultura, el Arzobispado está a la espera de que la conselleria apruebe el proyecto de remodelación de la zona. El jardín, no obstante, no será ganado para la calle, sino que se resolverá como espacio exento con elemento arqueológicos y vallado con una reja. La calle Micalet sigue siendo en gran parte propiedad del Cabildo.