De Jaume Roig a Orriols: Los barrios de València casi "libres" de turistas

Vecindarios de clase trabajadora, con problemas de inseguridad o barrios universitarios con presencia todavía escasa de viviendas turísticas piden una regulación rápida para evitar el «contagio»

Plaza de Patraix

Plaza de Patraix / Fernando Bustamante

La moratoria de las licencias de apartamentos turísticos aprobada por el Ayuntamiento de València en la ciudad y siete pedanías intentará evitar que la saturación que sufren Ciutat Vella, el Cabanyal o Russafa se propague a otros barrios donde los últimos estudios realizados por el ayuntamiento solo detectaron escasa o nula incidencia de los apartamentos y viviendas turísticas. Es el caso de Patraix, Tres Forques, Orriols, Malilla y la Llum, barrios de clases trabajadoras, con rentas medias anuales de entre 16.000 y 19.000 euros, algunos con elevados porcentajes de población migranteproblemas de inseguridad y aparentemente escasos de atractivo turístico.

En el otro extremo, llama la atención un barrio de rentas altas como Jaume Roig (86.000 euros al año), en Pla del Real, donde los apartamentos turísticos tampoco tienen una elevada incidencia. La explicación aquí se encuentra en la cercanía del campus universitario de Blasco Ibáñez. Los pisos en alquiler están copados aquí por estudiantes universitarios y Erasmus. Y es que la rentabilidad de los pisos de estudiantes sigue siendo todavía superior a la rentabilidad del alquiler vacacional, que a su vez casi ha acabado con la oferta de alquiler convencional.

Mejor estudiantes que turistas

Los informes técnicos de la Concejalía de Urbanismo que justifican la moratoria a los apartamentos apuntan que «ciertamente hay algunos barrios dentro de la ciudad central en los que la incidencia real del uso de viviendas turísticas puede considerarse como escasa» , como los arriba citados, pero su exclusión de la moratoria sería «perjudicial» y produciría «un rápido efecto de mancha de aceite desde los barrios colindantes más saturados en los que si se aplique la moratoria». No se trata de hipótesis, añaden los técnicos municipales, sino un «efecto constatado que ya se produjo en València cuando se aprobaron las suspensiones de licencias en Ciutat Vella y en el Cabanyal-Canyamelar, lo que provocó un inmediato desplazamiento de la presión hacia los barrios colindantes».

Los informes que justifican la moratoria se apoyan, entre otros documentos, en el estudio realizado, por encargo del anterior gobierno progresista, por Castroconsulting Business Strategy en mayo de 2023. La situación en lo relativo a la presión de los apartamentos turísticos sobre los precios de la vivienda en la ciudad no ha hecho más que empeorar un año después, como así lo deja ver el informe del Servicio de Licencias Urbanísticas de mayo de este año que detecta un «crecimiento exponencial en los últimos meses de los títulos habilitantes para las nuevas viviendas turísticas (solo 500 en mayo) muy especialmente en plantas bajas». 

De hecho, algunos de los barrios donde hace un año las viviendas turísticas apenas existían ahora ganan presencia. Las asociaciones vecinales piden aquí medidas de control rápidas y una normativa que regule el sector.En Jaume Roig los vecinos apuntan que ya empiezan a verse locales comerciales, como una antigua librería en Cronista Almela y Vives que se está convirtiendo en apartamentos turísticos. 

Entorno de la plaza de la Ermita y Duque de Mandas, en Orriols

Entorno de la plaza de la Ermita y Duque de Mandas, en Orriols / M.A.Montesinos

El primer hotel de Patraix

También en Patraix, los apartamentos turísticos han empezado a encontrar hueco en edificios próximos a la estación del AVE o en el entorno del casco antiguo, donde viviendas de tres alturas de principios de siglo XX se están transformando en apartamentos turísticos. Los obreros trabajan a puerta cerrada y no hay carteles que indiquen que se está haciendo más allá del contenedor de obra en la puerta .

«Empezó hace unos meses y son como champiñones», apunta el dirigente vecinal Toni Pla, a quien le preocupa la pérdida de tejido comercial y el encarecimiento de los precios sobre todo de los bajos. Locales de bares o de entidades bancarias que habían cerrado se convierten ahoraen viviendas para turistas. «Se ha construido incluso el primer hotel en el barrio». Pla asegura que «de momento no hay problemas de convivencia con el turismo, pero podrían darse» y defiende la moratoria y más inspecciones.

En Patraix han surgido hace poco pero no hay problemas de convivencia y en Orriols es algo muy incipiente

En Orriols, un barrio con un parque de viviendas antiguo y con problemas estructurales por aluminosis, ya han empezado a verse algunos apartamentos. Están cerca de la zona reurbanizada por el Ayuntamiento de València (plaza de la Ermita, Arquitecto Rodríguez y Duque de Mandas), pero en las plataformas que los alquilan no los sitúan en Orriols, sino en Torrefiel. Carmen Tarín, de Orriols en Lucha, explica que la mayoría son plantas bajas, pero de momento el fenómeno «no es significativo».

La epidemia de apartamentos se extiende fuera de la ciudad central y por eso en la moratoria se han incluido de momento siete pedanías donde la incidencia de los apartamentos empieza a preocupar. Se trata de Benimamet, Carpesa, Poble Nou, La Punta, El Palmar, El Perellonet y El Saler, pedanías de huerta y de playa «con encanto» y atractivo turístico. En la última ya hay comunidades de vecinos que han vetado el alquiler vacacional en las torres de viviendas de la Devesa. 

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