El 80% de los mosquitos tigre escapan al control y las lluvias los multiplican

Los vigilantes de las plagas en València se preparan para una eclosión de insectos por la combinación de agua y subida de temperaturas

Mosquito tigre en una trampa para insectos.

Mosquito tigre en una trampa para insectos. / Agustí Perales Iborra

La contrata de gestión de las grandes plagas urbanas (cucarachas, mosquitos y roedores) de València se prepara para hacer frente a una eclosión de insectos, especialmente mosquito tigre, después de las últimas lluvias registradas este mes de junio. «El frío atenúa las plagas pero el agua es vida, especialmente para el mosquito tigre». Esta es a día de hoy la principal preocupación de los responsables del Servicio Municipal de Control de Plagas del Ayuntamiento de València y de la contrata que desde hace dos décadas se encarga de mantener a raya a estos incómodos habitantes urbanos, la empresa Lokímica. Y es que el 80% de los focos de mosquitos de València escapa al control del ayuntamiento porque se encuentran en jardines y piscinas de zonas residenciales privadas, pero también en balcones y terrazas con macetas.

Para atajar el problema este año se está aplicando un método novedoso que consiste en la suelta de machos esterilizados de mosquito tigre con el objetivo de reducir las puestas viables de las hembras que son las que pican y pueden contagiar al ser humano enfermedades, algunas originarias de países tropicales más cálidos, como el Dengue o el Zika. El ayuntamiento va a llevar a cabo varias sueltas de mosquitos macho estériles a lo largo de este año. Se liberarán más de un millón de ejemplares, que «no pican», insisten en Control de Plagas, para evitar la alarma en la población. Los resultados se empezarán a ver el próximo verano.

El mosquito, especialmente el tigre, que de unos años a este parte compite con el autóctono cúlex o «trompetero», gusta de poner sus huevos en zonas de agua pequeñas, como los platos de macetas y jardineras y aprovecha cualquier pequeño espacio con agua para depositar allí sus huevos. En cambio, el «culex» prefiere grandes espacios de agua como piscinas, acequias o marjales.

Las pedanías de la Albufera y la huerta los sufren especialmente. Para tratar las plagas hace ya una década que se acabaron las fumigaciones aéreas. «Los tratamientos químicos no son selectivos», explican los técnicos del Servicio de Control de Plagas, «acaban con todo», con los mosquitos pero también con las mariquitas o las abejas. En la Albufera, las acequias y malladas se aplican periódicamente tratamientos fitosanitarios a base de bacterias que permiten controlar las plagas sin poner en riesgo la biodiversidad.

Las pedanías y barrios que están en el borde urbano con la huerta, como Benimaclet, Quatre Carreres o Pobles del Sud y del Nord son especialmente propensas a la presencia de roedores, que encuentran alimento en los campos de cultivo donde los productos de control de plagas son menos efectivos.

Donde mejores resultados se están registrando es en el control de las cucarachas, la «Periplaneta» o americana, que habita en las alcantarillas de la ciudad. «Allí abajo tienen su función y lo que queremos evitar es que salgan a la superficie». Para ello se han tratado entre el año pasado y este con pintura biocida patentada por una química valenciana todas las trapas de alcantarilla de la ciudad, unas 70.000.

Aún así, hay quejas por presencia de cucarachas, los barrios que más las sufren son los del marítimo, por la confluencia de canalizaciones de desagüe y acequias. Los tratamientos con piretrinas resultan eficaces pero tienen un «efecto desalojo». «Las cucarachas no mueren en el momento y tratan de huir». Por eso cuando se fumiga en el alcantarillado se producen fugas de cucarachas por bajantes y sifones mal sellados al interior de las viviendas. «Son cucarachas que ya están envenenadas y en unos días morirán», aclaran los técnicos municipales. El concejal de Sanidad, José Gosálbez, asegura que las incidencias, principalmente de roedores y de cucarachas, han disminuido entre enero y mayo en un 10% respecto a los datos de 2023. Sin embargo, no se puede bajar la guardia. «Ahora mismo, nuestros equipos también están muy centrados, en el repunte de mosquitos debido a las altas temperaturas que estamos teniendo».

El reto, afirma Gosálbez, es «limpiar la ciudad» de plagas y evitar la, según el concejal, «invasión de años anteriores». Los equipos de control de plagas, responden en un plazo máximo de 24 a 48 horas desde la llamada del ciudadano que comunica que tiene un problema de plagas en su entorno, explica.

Suscríbete para seguir leyendo