Montan un piso turístico en las Casitas Rosas por 215 euros la noche

La propietaria del inmueble advierte a los potenciales clientes que "las viviendas de enfrente tienen gitanos"

La vivienda turística ofertada frente a las Casitas Rosas

La vivienda turística ofertada frente a las Casitas Rosas / L-EMV

Claudio Moreno

Claudio Moreno

Hay infinitas formas de contar el fenómeno turístico en València. Una de ellas consiste en describir lo hiperbólico. El caso que de absurdo, abruma. Lo señaló ‘la Mataobras’ hace algunos días en su Instagram. La plataforma Booking.com ofrece entre una amplia variedad de emplazamientos turísticos un apartamento en el número 29 de la calle San Rafael. A 7 minutos andando de la playa Malva-rosa y 11 de la Patacona. 5 dormitorios con lavavajillas y cocina equipada. Hasta ahí todo normal. 

O al menos aparentemente. Porque el piso turístico se ubica frente a las Casitas Rosas, el conjunto de bloques conocido por los vecinos del barrio como “el mercado de la droga”. Este foco de conflictividad lleva años siendo objeto de debate. Algunas voces reclaman el derribo casi completo de los bloques como solución drástica al problema del trapicheo y una degradación que durante demasiado tiempo ha amenazado con contagiar al resto de la Malva-rosa. Otros vecinos, en cambio, reclaman una rehabilitación sin derribo ni realojos, porque han vivido allí desde que nacieron. Y el ayuntamiento de momento ha eliminado la plaza 7 de Octubre facilitando la limpieza y la vigilancia

La vivienda de la calle San Rafael

La vivienda de la calle San Rafael / L-EMV

Pues bien, es en este punto exacto de València, al otro lado de la calzada y un mural con una pantera negra que grita “Amor”, donde han montado el citado apartamento turístico. Y una vez más: incluso hasta aquí todo normal. Como contaron algunos residentes a Levante-EMV, mucha gente en las Casitas Rosas hace vida con total dignidad y normalidad, y la normalidad hoy –más cuando uno reside a 7 minutos de la playa– pasa por convivir con toda clase de turistas. 

Lo llamativo de la oferta en todo caso es el precio y el anuncio. Junto a un bloque donde algunos vecinos han llegado a comprar viviendas por 30.000 euros, un precio que ni de lejos existe ya en la capital del Turia, este piso turístico con capacidad para seis personas se alquila temporalmente a 218 euros la noche. El precio reducido de dos noches es de 355 euros. Y si el turista quiere pernoctar una semana de julio puede hacerlo por 906 euros, precio no reembolsable. La combinación de coste y zona da una pista de las tensiones a las que se enfrenta la vivienda en València. Las dificultades para acceder a un piso como consecuencia de diversas variables, muchas especulativas. 

Imagen de las Casitas Rosas añadida en el anuncio

Imagen de las Casitas Rosas añadida en el anuncio / L-EMV

El otro factor que hace del anuncio un caso denunciable –y por eso se hacían eco desde la plataforma de la Mataobras– es la descripción de Marian, la anfitriona. Concretamente dice: “Apartamento a 300 metros del mar frente a viviendas sociales con gitanos. El propio edificio es prolijo y sin gitanos, pero las viviendas de enfrente tienen gitanos”. Y a continuación introduce un disclaimer en inglés para evitarse posibles reclamaciones de turistas, cuya traducción sería: "La zona está muy cerca de la playa, pero hay algunos edificios sociales enfrente de nuestro edificio. Los vendedores ambulantes y la basura son comunes. Si quieres venir, no te arrepientas ni trates de cancelar o evaluar mal a posteriori”.

Entre las imágenes del anuncio se añade una foto de turistas en la zona

Entre las imágenes del anuncio se añade una foto de turistas en la zona / L-EMV

Con todo, el alojamiento ya está reservado del 5 al 25 de agosto. Aceptada la advertencia con un tintes de gitanofobia, el huésped disfrutará de un salón comedor con balcón y aire acondicionado. Tal vez disfrute también de la visita de la Policía tras la denuncia del vecindario, pues el propio anuncio aporta una licencia turística que, buscada en Google, aparece vinculada a una segunda casa en Almassora, Castellón, cuando cada licencia ha de ir asociada a un único inmueble. Además, en el registro oficial de viviendas turísticas de la Comunitat Valenciana constan siete alojamientos ubicados en la misma calle San Rafael. Ninguna en el número 29.