El Orgullo LGTBI municipal salva los papeles pero echa de menos al colectivo

La fiesta reúne a menos de un millar de personas de diversa procedencia, desde turistas a seguidores de Rosa López (que ha evitado dar el pregón) o unas pocas luchadoras por los derechos de la comunidad

Claudio Moreno

Claudio Moreno

La fiesta del Orgullo LGTBI organizada por la Generalitat Venciana y el Ayuntamiento de Valènciaha conseguido reunir a un millar de personas, pero ha echado en falta al colectivo para el que teóricamente estaba pensado el evento. Se ha notado la ausencia de manifestación previa —otros años se llena con la gente que desemboca en la Plaza del Ayuntamiento—, el rifirrafe con las entidades que habían llamado a apoyar a quienes siempre han estado de su lado y una comunicación institucional que arrancó fuerte pero terminó un tanto sottovocce.

Con todo, la Plaza del Ayuntamiento ha lucido festiva, por momentos nutrida en su parte central, gracias en parte a quienes pasaban por allí y se han quedado a disfrutar del espectáculo. También ha ayudado el tirón de Rosa López, que se ha ahorrado el pregón pero sí ha confesado: "Pensaba que no iba a venir nadie...". Luego ha agredicido la invitación a las intituciones organizadoras —había una amplia representación del PP municipal—y ha recomendado a su público ser felices.

Entre la pequeña masa de gente estaban Cati y María muy felices y amorosas, "le pese a quien le pese». Las dos mujeres habían acudido a la plaza porque habían estado "40 años reprimidas" y lo importante, "sea la fiesta de quien sea, es visibilizar los derechos". Una opinión con la que coincidían Darío, David y Javier, mucho más jóvenes pero igualmente implicados con la comunidad LGTBI. "Nosotros somos del colectivo y no nos gusta que se polaricen las cosas. Sabemos que esta fiesta llega condicionada", decía David, "normalmente conocemos a todo el mundo y hoy no conocemos a nadie. Ahora vendrá más gente, pero hasta ahora no hay casi nadie del colectivo", lamentaba David entre decepcionado y sorprendido por ver un Orgullo a medio gas.

Esta fiesta es el punto álgido de una campaña coordinada por el ayuntamiento para celebrar el Día Internacional del Orgullo LGTBI del 28 de junio. Con el lema "Celebrem", la propuesta visual inspirada en el tradicional pasodoble valenciano ha decorado en los últimos diez días un total de 200 mupis, siete autobuses, mercados municipales y bibliotecas públicas. Además, el gobierno municipal incluyó en su programa de actividades algunos eventos como el festival VIHsibles o el espectáculo de drag queens ‘Libérate’, cuyos componentes se han desvinculado después de cualquier adhesión política o institucional.

Lo han hecho por el choque entre ayuntamiento y entidades sociales. El conflicto tomó dimensión mediática el 15 de mayo, cuando Lambda denunció en rueda de prensa injerencias políticas por parte de PP y VOX. Desde la asociación consideraron que los partidos del gobierno municipal y autonómico estaban intentando utilizar la fiesta para "blanquear sus políticas" al tiempo que recortan los derechos de la comunidad LGTBI. Desde ese momento de ruptura las posturas institucionales y sociales han seguido caminos divergentes, pese a las declaraciones públicas de la alcaldesa llamando a "despolitizar" la fiesta y la concejala Rocío Gil tendiendo la mano a Lambda.

El desencuentro, no obstante, podría extenderse más allá de esta semana concreta, pues València tiene comprometida la celebración de los Gay Games 2026. Como ocurrió con el Orgullo, las entidades sociales se desvincularon de la organización de este hito para la ciudad y llegaron a amenazar con boicotear los juegos deportivos. De momento han devuelto 650.000 euros en subvenciones porque temen que los partidos organizadores conviertan la competición "en un evento para el turismo, el comercio y la fiesta".

Alianza de Compromís y PSOE

Antes de la fiesta, por la mañana, Compromís y PSOE han presentado una moción conjunta para el próximo pleno con la que buscan apoyar las acciones organizadas por las asociaciones LGTBI así como sus reivindicaciones, además de reclamar que se garantice un marco de respeto y no injerencia a su autonomía. En el marco de dichas reivindicaciones cabe recordar que Lambda y Ageval mantienen programada para el próximo viernes 28 de junio una manifestación sin fiesta.