El infierno de vivir junto a las obras nocturnas de la Estación del Norte

Los trabajos generan ruido ininterrumpido y la Policía Local comprobará los permisos de Adif

El infierno de vivir junto a las obras nocturnas de la Estación del Norte

Levante-EMV

Claudio Moreno

Claudio Moreno

El 23 de julio comenzaron las obras del Administrador de Estructuras Ferroviarias (Adif) para rehabilitar las fachadas y sustituir la cubierta de la Estación del Norte. Son trabajos de gran envergadura que se desarrollarán durante dos años y medio con el objetivo de, entre otras cosas, poner en valor la marquesina del edificio modernista. El vecino mínimamente avispado pudo intuir entonces un periodo largo de trajín de maquinaria con las consiguientes molestias; algo asumible. Pero nadie esperaba el ruido intenso que mañana, tarde y noche han inundado la calle Bailén. 

César vive en el tramo inicial y ha empezado a grabar vídeos como mecanismo de defensa y desahogo, el único que tiene a mano. Al principio los residentes apenas vieron alterado su descanso, pero en los últimos meses son el público involuntario de un concierto que se extiende diariamente desde las 23 hasta las 5 am. César conoce cada nota de cada instrumento. «En el campamento de obra hay varios tipos de ruido: la alarma de seguridad de la grúa; el pitido de las carretillas elevadoras cuando van marcha atrás; el montaje de andamios; el desmontaje de una canaleta metálica a martillazos; el corte de palets de madera con una radial, etc». 

Todo esto ocurre cuando la ciudad duerme, o en Bailén intenta dormir, pero hubo un trabajo concreto que desveló a medio barrio. Durante dos semanas, los operarios estuvieron lijando un tejado lateral con arena a presión con tal nivel de estruendo y polvo que los vecinos, escandalizados, llamaron a los bomberos pensando que había un incendio. «Una vecina fue al día siguiente para hablar con ellos y le contestaron que se preparara para la limpieza de la bóveda, todavía más ruidosa», relata el vecino. «Antes el gran problema llegaba el fin de semana cuando la gente salía a voces de la discoteca Indiana y te despertaba. Ahora eso es un día bueno». 

En la asociación vecinal de la Roqueta explican que los operarios cuentan con un permiso de obras con peligrosidad por la retirada del amianto de la cobertura. Pero eso —consideran en la asociación— no es una carta blanca para meter ruido las 24 horas sin ningún tipo de miramiento. Por eso quieren personarse en el expediente y han enviado un requerimiento a Urbanismo solicitando, entre otras cosas, comprobar si Adif ha concedido tal permiso, tomar niveles de ruido y recibir potenciales fechas permitidas para las actividades más molestas.  

Reorganizar las casas

Mientras tanto César y su familia meditan reorganizar el piso durante el año y medio de obras nocturnas que aún tiene por delante. Mudar la habitación al salón y viceversa. En la misma calle, Paloma y su familia han optado por irse unos días a otra vivienda en Nules. «Nuestra habitación también da a las obras y es un infierno. No hay quien pegue ojo. No nos íbamos a ir, pero tenemos una niña pequeña y necesitamos descansar. Otros vecinos no tienen la posibilidad de moverse y aguantan el ruido noche tras noche», indican.  

Ambas familias han intentado hablar con los operarios y también han llamado a la Policía Local insistentemente, pero la respuesta siempre había sido la misma: no se puede hacer nada porque tienen permiso de Adif. Sin embargo, el pasado viernes César recibió una llamada de la Policía en la que le explicaban que iban a comprobar los permisos y cerciorarse de que efectivamente pueden seguir con semejante nivel de ruido. «Las obras son importantes, pero no sabemos hasta qué punto es necesario ponerse a cortar baldosas de madera con una radial a las 3 de la mañana debajo de nuestras casas. Lo mires por donde lo mires no tienen ningún sentido», lamentan los vecinos.