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Procesión a brazo partido

La imagen cumple el ritual de un recorrido lleno de gente, sin que la dana quite o ponga fieles, con el parón de rigor generado por algunas entidades y con la fuerza de los grupos que la llevaron en anda

Procesión de la Virgen de los Desamparados de València 2025

J.M. López

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

La Virgen de los Desamparados tiene una parroquia estable de fieles y devotos. Seguramente, muchos se acuerdan de ella el segundo domingo de mayo y quizá el día de antes y posiblemente el día del Besamanos. Está todos los días esperando en la Basílica, pero cuando el mes dobla la primera de sus esquinas, el pueblo sale a la calle para verla pasar. Y fotografiarla, grabarla en vídeo y subirla a redes sociales, porque en estos días-horas, la «mareta» es recurso de reel y story. 

La Procesión selló el intenso fin de semana. La calamidad de la dana ni quita ni pone reina. Su parroquia estable cambia con el paso de las generaciones, pero se mantiene fiel, pero no dio la sensación de haber más gente por un desastre que ha estado presente en todo momento. En tapices, homilías y trajes de falleras. Pero las historias, al final, son las pequeñas de cada día y cada balcón. Como, por ejemplo, en un balcón le lanzaba pétalos Andrea, una niña enferma y que, sentadita, le pedía, como no, amparo y recuperar la movilidad. Así son las historias en las que cada uno procura recordar, pedir o desear. 

Abajo, en la arena, la procesión tuvo el grosero parón de siempre. Tras la corte de honor -muchas señoras y no pocas de cierta edad-, que hicieron bien su papel- y del Centenar de la Ploma, que iban detrás de ellas, se abrió el abismo. Más de cien metros a la espera de, programa en la mano, órdenes y caballeros poco caballerosos con el protocolo. Aun así, a las nueve y media ya estaba la Virgen de vuelta a casa. Movida a fuerza de brazo y hombro de porteadores y custodiada por las autoridades civiles -sin Mazón, como estaba previsto- y llevándose el nuncio Bernardito Auza un buen tutorial de devoción. 

Hoy , desde las 20.30 horas, volverá a estar la plaza llena hasta los topes. Es la Ronda a la Verge, un concierto lírico de excepcional calado y gratis.  

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