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Una plaga de palomas, posible origen del caso de gripe aviar en l'Oceanogràfic

El ayuntamiento busca a los propietarios de varias naves abandonadas en el entorno del acuario que se han convertido en un problema de salud pública

La nave a la que se apunta como origen de la infección

La nave a la que se apunta como origen de la infección / Germán Caballero

València

El Ayuntamiento de València está tratando de localizar al propietario de las naves situadas enfrente de l’Oceanogràfic para reclamarles su limpieza. Las naves están completamente abandonadas y se han convertido en un foco de palomas, generando un problema de salud pública, además de poner en riesgo a los animales de especies protegidas que se alojan en el mayor acuario de Europa.

El problema, en realidad, viene de lejos. El 21 de enero de 2024, la Oficina de Bienestar Animal emitió un informe en el que ya recogía la reclamación del Oceanogràfic sobre el estado de insalubridad que ocasionaban los excrementos del anidamiento y la presencia de palomas en zonas colindantes. En el texto ya se advertía sobre el riesgo para los animales de contraer enfermedades infecto-contagiosas derivadas del contacto con palomas urbanas.

La nave a la que se apunta como origen de la infección

La nave a la que se apunta como origen de la infección / Germán Caballero

El 10 de octubre de 2024, Bienestar Animal informó de que la Policía Local había volado un dron con el que había observado en el tejado de todas las naves un material con aspecto de amianto, chatarra y matojos por toda la superficie, así como ventanales rotos y un camión. Por todo ello solicitaron una valoración del peligro que pudieran entrañar estos materiales y la viabilidad de una posible ejecución subsidiaria.

Un año después, el 16 de octubre de 2025, el consistorio recibió una comunicación de la Conselleria de Agricultura donde explicaba que el servicio de sanidad animal había constatado la «proliferación incontrolada de palomas urbanas» en la nave cercana al acuario, y cuya situación podía suponer un riesgo sanitario por potencial transmisión de la influenza aviar (también conocida como gripe aviar) en otras poblaciones avícolas. Estas averiguaciones se realizaron después de que L’Oceanogràfic detectara una caso de gripe aviar durante los controles veterinarios que realiza de forma rutinaria.

La nave a la que se apunta como origen de la infección

La nave a la que se apunta como origen de la infección / Germán Caballero

A continuación, el 30 de octubre, Bienestar Animal recogió las consideraciones de la Conselleria en un informe que, entre otras cuestiones, tras observar los riesgos sanitarios por las palomas cercanas al centro científico, y visto que la situación ha empeorado, resolvía solicitar de manera urgente una entrada forzosa a las naves abandonadas en la calle Jesús Morante Borrás.

Las actuaciones a realizar por el ayuntamiento pasan por valorar la insalubridad de las naves, colocar jaulas trampa para palomas y realizar el cebado y captura masiva proporcionando alimento a las aves todos los días a la misma hora durante un periodo no menor a 15 días. La actuación técnica está condicionada al informe emitido por Disciplina Urbanística, donde se concluya que el acceso a las citadas naves abandonadas se puede llevar a cabo en condiciones de seguridad.

Finalmente, el ayuntamiento ha resuelto en un informe firmado el miércoles de esta semana requerir a la propietaria la limpieza de las naves para acabar con la insalubridad o, de manera alternativa, acceder con sus propios medios para realizar la citada actuación y repercutir los gastos. Aunque el operativo urge, el consistorio sigue buscando al dueño de las naves. El complejo industrial, que antaño era de un fondo de inversión, ha cambiado de manos y se ha perdido el rastro de su titularidad.

La nave a la que se apunta como origen de la infección

La nave a la que se apunta como origen de la infección / Germán Caballero

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